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No todo es Alzheimer: cómo acompañar a una persona con demencia

Updated: Feb 27


Hay temas que nos tocan desde el miedo. Otros, desde la desinformación. Y la demencia suele presentarse en ambos territorios.


En este episodio de Comunica Salud, te hablo sobre un movimiento internacional que busca cambiar la forma en que pensamos, hablamos y actuamos frente a la demencia.


El mensaje es claro: No todo es Alzheimer. No toda persona mayor tiene demencia. Y el lenguaje importa más de lo que imaginamos.


La demencia no es una etapa normal de la vejez


Uno de los errores más comunes es asumir que la demencia es “parte natural” del envejecimiento. No lo es.


La demencia se debe a enfermedades cerebrales. Es un término sombrilla que incluye distintos tipos, entre ellos:

  • Alzheimer

  • Demencia vascular

  • Demencia con cuerpos de Lewy

  • Demencia frontotemporal

Cada una se manifiesta de manera distinta y puede afectar:

  • La memoria

  • La secuencia lógica

  • La comunicación

  • La percepción visual

  • Las capacidades motoras

  • La regulación de conductas


Por eso cada experiencia familiar es única. No se puede generalizar ni etiquetar.

Y hay algo más: términos como “demencia senil” no existen. Llamar “demente” a una persona tampoco es correcto.

Cuando usamos mal el lenguaje, sin querer, quitamos dignidad.

La persona no “sufre de demencia”. La persona vive con demencia.

No es un niño. Es un adulto con historia, criterio, emociones y derechos.


Señales que debemos observar (sin juzgar)


Observar es cuidar. Algunas señales que pueden alertar sobre una posible demencia incluyen:

  • Pérdida de memoria que interfiere con la vida diaria

  • Desorientación en tiempo y espacio

  • Dificultad con secuencias cotidianas (por ejemplo, alteraciones en el orden al vestirse)

  • Cambios marcados de conducta o estado de ánimo

  • Problemas visuales o espaciales

  • Cambios en el lenguaje

  • Aislamiento social repentino


Olvidar dónde pusiste las llaves no es demencia. Reconocer tempranamente patrones persistentes sí permite actuar a tiempo.


En Puerto Rico, alrededor de 80,000 personas viven con algún tipo de demencia. Detrás de cada número hay una familia, un cuidador, una historia.


Cinco acciones desde la prevención y el bienestar


Desde el movimiento Dementia Friend se promueven acciones que pueden contribuir a la salud cerebral:

  1. Cuidar el corazón

  2. Mantener actividad física regular

  3. Alimentación saludable

  4. Desafiar el cerebro (crucigramas, juegos cognitivos, aprendizaje continuo)

  5. Mantener una vida social activa

Cuidar el cerebro es cuidar la vida.

Cómo acompañar: menos confrontación, más redirección


La narrativa es tu mejor aliada. En vez de decir: “¿Cómo es posible que no te acuerdes de mí?” Podemos decir: “Hola, soy tu vecina”. "Qué alegría verte hoy.”

Es distinto contar que reclamar.

La recomendación es clara:

  • En vez de discutir, acompañar.

  • En vez de razonar excesivamente, redirigir con calma.

  • En vez de decir “te lo dije”, repite con serenidad.

  • En vez de ordenar, preguntar.

  • En vez de obligar, flexibilizar.


Esto no es rendirse. Es cuidar con inteligencia emocional.

Joven adulto leyendo un libro junto a un hombre mayor mientras le señala una línea del texto, sentados en una mesa con luz natural, en un ambiente tranquilo y cercano.
Acompañar a una persona que vive con demencia no siempre se trata de corregir lo que olvida, sino de caminar a su ritmo, con paciencia, respeto y dignidad.

El cuidador también necesita cuidado


Ser cuidador requiere destrezas emocionales profundas. Requiere paciencia. Requiere flexibilidad. Requiere descanso.

“No hay que hacer nada perfecto. Hay que ser humano”

El cansancio es válido. Pedir apoyo es valentía. Y el amor cuenta. Acompañar con dignidad también sana al cuidador.


El Programa Un Respiro para cuidadores es una opción viable para personas que cuidan, conviven y trabajan con personas con demencia.


El lenguaje dignifica


Uno de los mensajes centrales del episodio es que el lenguaje no es un detalle. Es estructura. Cuando cambiamos la forma en que hablamos:

  • Cambiamos la experiencia del paciente.

  • Reducimos la confrontación.

  • Preservamos la dignidad.

  • Humanizamos el cuidado.


No es solo educación en salud. Es responsabilidad social. La persona con demencia no deja de ser quien es. Sigue siendo alguien con historia, con vínculos, con identidad.


Tal vez la memoria cambie. Pero la dignidad no.

Acompañar no significa corregir cada error. A veces significa simplemente estar, contar una historia distinta y elegir la compasión por encima del reclamo. Seguimos aprendiendo juntos. Seguimos cuidando juntos.

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