Alfabetización en salud: por qué hablar claro también es prevención
- Dra. Beatriz Q. Vallejo

- Jan 8
- 3 min read
Cuando hablar claro cambia la experiencia en salud
Cuando hablamos con claridad, el paciente se siente respetado. El profesional de la salud se siente más eficaz. El sistema funciona mejor. Y la salud deja de ser un misterio. La claridad no es un detalle menor en la atención de la salud. Es un elemento central de la prevención. Reduce errores, ansiedad y frustración. Y, sobre todo, devuelve a las personas algo esencial: la capacidad de entender lo que les pasa y de decidir cómo cuidarse.
La alfabetización en salud no es un lujo reservado para unos pocos. Es un derecho.
Hablé sobre esto en este episodio de Comunica Salud. Escúchalo completo aquí:
Alfabetización en salud: mucho más que saber leer
Existe una confusión común: la de que la alfabetización en salud depende del nivel académico y no es así. Una persona puede tener estudios universitarios y aun así salir de una cita médica con dudas, miedo o confusión. La alfabetización en salud es algo más profundo y más práctico:
Entender la información sobre la propia salud
Poder hacer preguntas
Comprender riesgos, tratamientos y alternativas
Tomar decisiones informadas
Cuando esto no ocurre, no es por falta de interés. Es una falla de comunicación.
La escena que se repite todos los días
Palabras como diagnóstico, crónico, riesgo, pronóstico o control se escuchan en la consulta. La persona asiente y dice: “sí, doctor”, “sí, licenciada”, “sí, enfermera”.
Pero al salir no sabe exactamente:
Qué tiene
Por qué es importante cuidarse
Qué pasará si no sigue el tratamiento
Del otro lado, el profesional piensa: “Yo se lo expliqué todo”. Aquí no hay culpables. Hay una brecha de comunicación.
Comunicar no es hablar: es confirmar comprensión
Uno de los errores más comunes en salud es confundir hablar con comunicar. Comunicar implica asegurarse de que la otra persona comprenda. Por eso, hablar claro no significa “bajar el nivel”, significa elevar la comprensión. En inglés se conoce como plain language: usar ejemplos cotidianos, evitar tecnicismos innecesarios y conectar la información con la vida real de la persona.

Dos acciones simples que pueden cambiarlo todo
Si eres profesional de la salud
Sustituye los tecnicismos por ejemplos claros y cotidianos.
Haz una pregunta clave al final de la conversación:¿Qué te llevas de lo que hablamos hoy?
Esta estrategia, conocida como teach-back, no es un extra. Explicar también forma parte del tratamiento.
Si eres paciente
Haz al menos una pregunta en cada cita
Pide que te expliquen como si se lo contaran a un familiar
Repite con tus palabras lo que entendiste para validar la información
Esto no te hace una persona “difícil”. Te hace una persona que se cuida.
El puente entre información y acción
La alfabetización en salud es el puente entre saber y hacer. Cuando entendemos:
Tomamos mejores decisiones
Seguimos mejor los tratamientos
Confiamos más
Participamos activamente en nuestro cuidado
Hablar claro también es cuidar. Y cuidar, en salud, siempre es prevención.
Una invitación para este año
Este año no basta con estar informados. Necesitamos estar apoderados. La próxima vez que hables de salud, con otros o contigo:
Hazlo con intención
Hazlo con claridad
Hazlo con humanidad
Porque cuando entendemos lo que nos pasa, recuperamos algo muy poderoso: la capacidad de decidir y cuidarnos mejor.
Pregunta para reflexionar
¿Qué pregunta tienes pendiente que te debes permitir hacer en tu próxima conversación sobre salud?
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