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Normalizar el agotamiento no es salud: el rol de los profesionales de la salud en la alfabetización de los jóvenes

Una generación hiperconectada no siempre es una generación informada


Los jóvenes de hoy pueden encontrar un video en segundos, usar múltiples aplicaciones a la vez y consumir grandes cantidades de información a diario. Sin embargo, eso no significa que sepan cómo navegar por su salud.


Muchos jóvenes no saben cómo concertar una cita médica, cómo funciona su plan de salud, qué es un referido, qué hacer cuando se les deniega un servicio o cómo reconocer cuándo necesitan ayuda. Y aunque tienen acceso constante a información, gran parte de lo que consumen sobre bienestar, alimentación, salud mental o autocuidado proviene de redes sociales, de influencers, de amistades o de contenidos virales.


Para los profesionales de la salud, esta realidad representa un reto y una oportunidad. El reto es evidente: atender a una población que llega a la consulta con información fragmentada, dudas no expresadas, miedo a preguntar y, muchas veces, una idea distorsionada de lo que significa estar saludable. La oportunidad es profunda: cada encuentro clínico puede convertirse en un espacio de alfabetización en salud, prevención y acompañamiento.


En el episodio 94 de Comunica Salud, reflexionamos sobre la importancia de la alfabetización en salud en los jóvenes, el impacto de la desinformación, el agotamiento normalizado y la necesidad de aprender a escuchar el cuerpo antes de que grite.


Escucha el episodio completo y compártelo con una persona joven que necesite recordar que cuidar su salud no es exagerar. Es aprender a vivir con más conciencia, más herramientas y más libertad.


La alfabetización en salud también es prevención


Hablar de alfabetización en salud no es solo hablar de materiales educativos, instrucciones claras o folletos bien diseñados. Se habla de la capacidad de una persona para acceder, comprender, evaluar y utilizar información y servicios de salud para tomar decisiones adecuadas. En el caso de los jóvenes, esta competencia puede marcar una diferencia importante.


La alfabetización en salud puede ayudarles a reconocer señales tempranas de ansiedad, agotamiento o depresión; a entender un diagnóstico; a seguir un tratamiento; a hacer preguntas durante una cita; a distinguir información confiable de la desinformación; y a buscar ayuda antes de que lleguen a una crisis.


Desde la práctica clínica, esto significa que no basta con ofrecer información. También hay que confirmar que la persona la entiende, que puede aplicarla y que se siente con permiso para preguntar. Porque un joven puede asentir con la cabeza y aun así salir de la consulta sin comprender qué le ocurre, qué debe hacer o cuándo debe regresar.


Cuando el agotamiento se normaliza, el cuerpo termina hablando más fuerte


Muchos jóvenes viven drenados, desconectados, sobreviviendo a base de cafeína, ansiedad, presión académica, exigencia laboral o comparación constante. Lo preocupante es que muchos interpretan ese estado como algo normal.

“Todo el mundo está igual.”“Esto es parte de estudiar.”“Es que tengo muchas cosas.”“Después descanso.”“No es para tanto.”

Pero el cuerpo suele hablar antes de que la persona tenga las palabras para explicarle lo que le pasa. Habla a través del insomnio, del dolor, de la irritabilidad, de la fatiga persistente, de los cambios en la alimentación, de la falta de concentración, de los ataques de pánico o de la desconexión emocional.


Para los profesionales de la salud, estas señales no deben verse de forma aislada. Pueden ser puertas de entrada a conversaciones más amplias sobre salud mental, hábitos, redes de apoyo, consumo digital, alimentación, descanso y presión social. No se trata de convertir cada cansancio en una alarma clínica. Se trata de no pasar por alto el agotamiento crónico como si fuera una etapa normal de la juventud.


La consulta como espacio de educación, no solo de diagnóstico


Una de las grandes barreras para muchos jóvenes es que el lenguaje médico puede parecerles un idioma distinto. Los términos clínicos, las instrucciones, los procesos administrativos, los seguros médicos y los referidos pueden generar confusión. A esto se suma la vergüenza de preguntar o el miedo a parecer “ignorante”.

Aquí el rol del profesional de la salud es esencial.

Cada consulta puede abrir espacio para frases sencillas como:

  • ¿Qué entendiste de lo que hablamos hoy?

  • ¿Qué dudas te quedan?

  • ¿Quieres que te lo explique de otra manera?

  • ¿Sabes cuál es el próximo paso?

  • ¿Hay algo de este plan que te resulte difícil de cumplir?

  • ¿Hay algo que viste en redes y que quieras que revisemos juntos?


Estas preguntas no solo mejoran la comprensión. También reducen la distancia entre el profesional y el paciente. Le comunican al joven que preguntar no es una molestia, sino parte del cuidado.


Profesional de la salud conversa con una joven adulta en una consulta médica cálida, mientras la paciente sostiene un celular y luce pensativa y cansada.
La alfabetización en salud comienza cuando el profesional crea un espacio seguro para preguntar, aclarar dudas y reconocer señales que los jóvenes han aprendido a normalizar.

La desinformación digital también llega a la consulta


Los profesionales de la salud ya no compiten solo con la falta de información. También compiten con demasiada información. Un joven puede llegar influido por videos sobre suplementos que prometen “curar” la ansiedad, retos alimentarios, rutinas extremas de productividad, discursos de bienestar que promueven la culpa o consejos médicos sin base científica.


No todo el contenido de bienestar produce bienestar. Por eso, en lugar de ridiculizar lo que el paciente vio en redes, puede ser más efectivo abrir la conversación con curiosidad clínica:

  • ¿Dónde escuchaste eso?

  • ¿Qué te llamó la atención de ese consejo?

  • ¿Lo empezaste a hacer?

  • ¿Cómo te has sentido desde entonces?

  • ¿Quieres que revisemos juntos si es seguro?”


Este tipo de diálogo permite corregir la desinformación sin avergonzar. Y cuando no hay vergüenza, aumenta la probabilidad de que el paciente vuelva a preguntar antes de tomar decisiones arriesgadas.


Cinco formas en que los profesionales de la salud pueden fortalecer la alfabetización en salud de los jóvenes


La alfabetización en salud se aprende. Y los profesionales de la salud pueden facilitar ese aprendizaje mediante interacciones cotidianas.


1. Usa lenguaje claro, sin infantilizar

Háblale de forma simple y haz que la información sea útil. Evita asumir que el joven entiende términos como “referido”, “deducible”, “autorización”, “efecto secundario”, “adherencia”, “diagnóstico diferencial” o “seguimiento”. Explica lo necesario con palabras claras y confirma que comprendió. La claridad no debilita la autoridad clínica. La vuelve más efectiva.

2. Invita activamente a hacer preguntas

Muchos jóvenes no preguntan porque no saben qué preguntar o porque temen parecer desinformados. En lugar de cerrar con “¿alguna pregunta?”, puede intentar:

  • “Muchas personas tienen dudas en esta parte. ¿Qué quieres que repasemos?

  • “Si esto le pasara a una amistad tuya, ¿qué le dirías que preguntara?

  • “Vamos a revisar juntos los próximos pasos.”

Este pequeño cambio puede abrir conversaciones más honestas.

3. Explora salud mental sin esperar a que el paciente la nombre

No todos los jóvenes van a decir “tengo ansiedad” o “me siento deprimido”. Algunos hablarán de cansancio, dolor de cabeza, insomnio, presión arterial alta, falta de aire, dificultades para concentrarse o sensación de desconexión.

Pregúntales por el sueño, la alimentación, el estrés, el consumo digital, las relaciones y las redes de apoyo; esto puede ofrecer una visión más completa. El cuerpo muchas veces cuenta lo que la persona aún no sabe decir.

4. Habla sobre información digital como parte del cuidado

Preguntar por redes sociales, influencers o contenido de salud no debe verse como algo ajeno a la consulta. Para muchos jóvenes, ese es su primer punto de contacto con temas de salud. Integrar preguntas sobre el consumo digital permite identificar creencias, desmentir mitos y recomendar fuentes confiables.

También ayuda a construir una relación más realista con el paciente joven, una que reconoce el ecosistema en el que toma sus decisiones.

5. Convierte cada encuentro en una oportunidad de autonomía

La meta no es que el paciente dependa más del profesional. La meta es que entienda mejor su salud y pueda tomar decisiones más informadas. Eso incluye enseñarle cómo prepararse para una cita, qué documentos llevar, cómo describir los síntomas, cómo pedir aclaraciones, cómo leer instrucciones, cuándo buscar ayuda urgente y cómo dar seguimiento. Cada destreza aprendida suma autonomía.


Cuidar la salud de los jóvenes requiere mirar más allá del síntoma


El agotamiento, la ansiedad, la mala alimentación, el insomnio o la desconexión emocional no ocurren en el vacío. Muchas veces se cruzan con la presión académica, la precariedad económica, la comparación digital, la soledad, la falta de apoyo, el miedo al futuro y las barreras del sistema de salud.


Por eso, el trabajo de alfabetización en salud no debe limitarse a la entrega de información. También requiere escucha, contexto y comunicación sensible.

Los jóvenes necesitan profesionales que no minimicen su cansancio. Que no asuman que, por dominar la tecnología, dominan su salud. Que no confundan silencio con comprensión. Que no esperen a la crisis para hablar de prevención.

Necesitan profesionales capaces de recordarles, con claridad y respeto, que cuidar su salud no empieza cuando se enferman. Empieza cuando aprenden a escuchar su cuerpo, a entender sus emociones, a formular preguntas y a tomar decisiones con información confiable.



Lee la transcripción completa del Episodio 94: Normalizar el agotamiento no es salud: lo que nadie le enseña a los jóvenes sobre su cuerpo

[00:00:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: No es normal vivir drenado, desconectado, sobreviviendo a base de cafeína, ansiedad o presión constante. Tu cuerpo habla, tu mente habla, tus emociones hablan. Y aprender a escucharlas es una habilidad de vida. [00:01:00]


[00:01:19] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hola, hola. Te doy la bienvenida a Comunica Salud y hoy quiero hablarte directamente a ti, joven. En este mes, que es el mes de la juventud, que quizás estás entre los diecinueve y los veinticinco años y que probablemente sabes usar cinco aplicaciones a la vez, que puedes encontrar cualquier video en segundos, pero que quizás todavía no sabes cómo hacer una cita médica, entender cómo funciona tu plan médico o si necesitas un referido o no, ¿cómo lo pides?


[00:01:48] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Qué haces cuando se te deniega un servicio o simplemente el que puedas reconocer cuándo necesitas ayuda? Y es que no estás solo, porque vivimos en una [00:02:00] generación que está hiperconectada, pero no necesariamente informada sobre su salud. Así que hablemos de alfabetización en salud en esta generación, porque cuidar de tu salud no comienza cuando te enfermas, comienza cuando entiendes tu cuerpo, tus emociones, tus decisiones, cómo funciona el sistema y, sobre todo, aprendes a hacer preguntas.


[00:02:26] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y recientemente se discutía en el Congreso Anual de Alfabetización en Salud sobre una realidad un poco preocupante, y es que muchos jóvenes reciben información de salud, principalmente desde TikTok, Instagram, YouTube, influencers o amistades. Y aunque las redes pueden utilizarse para educar, también pueden desinformar.


[00:02:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Así que imagínate esto. Tú ves un video que se vuelve viral diciendo que un suplemento cura la ansiedad, que cierto reto alimentario desinflama o que si no te ves productivo [00:03:00] todo el tiempo estás perdiendo tu vida. Y poco a poco empiezas a creer cosas que afectan tu autoestima, tu alimentación, tu descanso, tu salud mental y hasta tu relación con tu cuerpo.


[00:03:12] Dra. Beatriz Q. Vallejo: La alfabetización en salud significa que tú puedas acceder a información, pero que también puedas distinguir si esta información es útil versus la información errónea, que puede tornarse peligrosa y cómo utilizas esta información para actuar sobre tu salud. Y según los datos discutidos en la presentación de la doctora Beth Reeves, en este congreso de alfabetización del que te hablé, entre las enfermedades de-- entre las edades, perdón, de dieciocho a veinticinco años se observan retos importantes relacionados con salud mental, con obesidad, con accidentes, con uso de sustancias y conductas de riesgo.


[00:03:56] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y aquí viene algo importante. y es que en [00:04:00] ocasiones el lenguaje médico parece otro idioma. Los seguros médicos son confusos, pedir ayuda da miedo y muchas personas sienten vergüenza de preguntar. Pero escucha bien esto, hacer preguntas no te hace ignorante, te hace responsable de tu salud.


[00:04:19] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y quiero que imagines una joven universitaria, un joven universitario que tiene ansiedad, que no duerme bien, que come rápido entre clases. Esa era mi vida. Se siente cansado todo el tiempo, pero sigue funcionando porque piensa: "Es que todo el mundo está igual". Hasta que un día te da un ataque de pánico.


[00:04:40] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Vas a emergencias y cuando te explica todo lo que te sucede apenas entiendes ni media palabra. Sales del hospital con papeles en mano, pero llena de miedo, lleno de miedo. Y ahora imagina si desde grados anteriores nos hubiesen explicado qué significa esto, cómo identificar esas señales [00:05:00] emocionales, cómo pedir ayuda, cómo entender un diagnóstico, cómo navegar el sistema de salud, cómo cuidar de tu bienestar sin sentir culpa.


[00:05:10] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y esto es prevención. Tu salud no es estar enfermo. Te repito, tu salud incluye cómo duermes, cómo manejas ese estrés, cómo hablas contigo, qué consumes digitalmente ¿Cómo alimentas tu cuerpo? ¿Quiénes te rodean? Eres las cinco personas con las que te rodeas, así que piensa bien de quién te rodeas. Y quiero decir algo importante: normalizar ese agotamiento no es salud.


[00:05:40] Dra. Beatriz Q. Vallejo: No es normal vivir drenado, desconectado, sobreviviendo a base de cafeína, ansiedad o presión constante. Tu cuerpo habla, tu mente habla, tus emociones hablan. Y aprender a escucharlas es una habilidad de vida. Y aquí te dejo cinco herramientas simples para comenzar a fortalecer tu alfabetización en salud como [00:06:00] joven.


[00:06:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Uno: aprende a verificar la información. No todo lo viral es correcto. Busca fuentes confiables. Dos: haz preguntas en las citas médicas. Tienes derecho a entender. Puedes preguntar: ¿qué significa esto? ¿Qué opciones tengo? ¿Qué pasa si no hago el tratamiento? O puedes hacer algo como: ¿puedes explicármelo más simple?


[00:06:25] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tres: observa tu salud mental sin juzgarte, por favor. Sentirte triste, agotado, agotada, desconectado, desconectada constantemente merece atención. Y pedir ayuda en muchas ocasiones es un acto de valentía. Cuatro: cuida tu consumo digital. No todo contenido de bienestar o de wellness es saludable. Algunos mensajes generan más ansiedad disfrazada de motivación que el bienestar que producen.


[00:06:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cinco: habla [00:07:00] con naturalidad. Y es que hablar de emociones, de ansiedad, de nutrición, de terapias, no debe ser un tabú. Las conversaciones también sanan. Y aquí quiero que hagas una pausa y pienses: ¿cuántas decisiones sobre tu salud estás tomando realmente informado? O ¿cuántas estás tomando por presión social, por miedo, por desinformación?


[00:07:29] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Crecer también significa aprender a cuidarte. La buena noticia es esta, es que la alfabetización en salud se aprende. No nacemos sabiendo todo. Manejar emociones, leer etiquetas médicas, entender sobre seguros ni navegar en sistemas complejos nos llega de la nada. Pero sí podemos desarrollar estas herramientas y mientras más jóvenes aprendamos esto, más prevención habrá, menos miedo habrá y


[00:07:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Más poder [00:08:00] tendrás sobre tu vida. La salud comienza en las decisiones pequeñas que tomas cada día y entender tu salud también es una forma de libertad. Y yo te hablo pronto

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