Estar presente como forma de autocuidado para profesionales de la salud
- Dra. Beatriz Q. Vallejo

- Jan 22
- 3 min read
Mindfulness no es una moda, es una necesidad para estar presente
Vivimos en un ritmo que no da tregua. Corremos para cumplir, para llegar, para responder, para no fallar. En medio de ese torbellino, alguien nos dice: respira, haz mindfulness, baja el estrés. Y lejos de calmarnos, a veces sentimos que los nervios se nos ponen de punta.
Pero estar presente no es escapar de la realidad. Es todo lo contrario: es habitarla con más amabilidad.
Te hablo más de este tema en este episodio de Comunica Salud:
Mindfulness no es una técnica bonita ni una moda pasajera. No se trata de cerrar los ojos durante cinco minutos mientras, por dentro, el cuerpo sigue en alerta máxima. Estar presente es una necesidad, especialmente para quienes cuidan, acompañan y sostienen a otros todos los días.
Vivir en piloto automático también cansa
A muchos profesionales de la salud les ocurre lo mismo: funcionan, resuelven, cumplen… pero no se escuchan. Pasan el día entero en piloto automático. No registran lo que sienten. No notan las señales del cuerpo hasta que el cuerpo grita.
Y el problema no es que no sepamos respirar. El problema es que no sabemos parar.
Mindfulness no requiere dejar la mente en blanco. Requiere algo mucho más humano: darte cuenta de lo que está pasando mientras pasa, dentro y fuera de ti, sin juzgarte.
Esto aplica tanto a pacientes que viven con dolor, miedo o incertidumbre como a profesionales de la salud que cargan emociones ajenas y propias jornada tras jornada.
El cuerpo llega a casa, la mente no
Hay una escena muy común. Llegas a casa con un agotamiento que parece fuera de control. El cuerpo está ahí, pero la mente sigue en el trabajo, en la cita médica, en la conversación difícil, en todo lo que quedó pendiente.
El cuerpo se sienta, pero no descansa.
Cuando esto se repite día tras día, aparecen el cansancio profundo, la irritabilidad, la desconexión. No por falta de fuerza, sino por falta de presencia.
No es debilidad. Es desgaste acumulado.
La presencia no elimina los problemas, cambia cómo los habitas
Estar presente no hace que los problemas desaparezcan, pero sí cambia la forma en que los atravesas. Cuando hay presencia, se crea espacio.Y cuando hay espacio, las emociones no arrastran. Las decisiones se vuelven más conscientes.El cuerpo se siente escuchado.
La presencia no te hace más lento. Te hace más claro.

Una micropráctica de un minuto (sí, solo uno)
No necesitas meditar media hora. No necesitas silencio absoluto. No necesitas hacerlo perfecto. Te recomiendo algo muy sencillo:
Detente un minuto.
Lleva tu atención a la respiración.
Nombra en silencio:
una sensación en tu cuerpo
una emoción presente
un pensamiento que esté pasando
No lo cambies. Solo reconócelo.
Eso ya es estar presente. Ese minuto puede ayudarte a escuchar mejor, a responder con más claridad y a no llevarte todo a casa al final del día.
Journaling: otra forma de estar presente
Escribir también es una forma de presencia. El journaling permite dar seguimiento a cómo te sientes, quién eres hoy y qué cargas estás sosteniendo.
Y lo más valioso: luego puedes volver a esas notas y reconocerte en el proceso.
Cuando practicas la presencia, no solo sobrevives al ritmo. Empiezas a habitar tu vida con más sentido.

Autocuidado que también mejora tu práctica profesional
Estar presente:
baja la tensión acumulada
mejora la comunicación
aumenta la autocompasión
fortalece la regulación emocional
Para el paciente, para el profesional de la salud y para cualquier ser humano. No siempre podemos cambiar lo que pasa, pero sí podemos cambiar cómo estamos mientras pasa.
Antes de seguir con tu día, regálate un instante. Siente tu respiración.
Siente tu cuerpo, aquí y ahora. Y pregúntate:
¿En qué momento del día de hoy puedes permitirte estar un poco más presente para cuidarte mejor?
Así también se comunica salud.
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