Paternalismo médico: el lenguaje clínico que afecta el manejo del dolor de tus pacientes


Autora: Dra. Beatriz Q. Vallejo, EdD, MPHE, MPR
Presidenta de Health Communications Gallery
Imagina un pase de turno a las siete de la mañana. Alguien repasa la lista de pacientes con prisa y, al llegar a la cama doce, baja la voz: “Ese es difícil. No coopera. Ya se le explicó tres veces”. Nadie en el grupo ha conocido todavía a esa persona. Pero todos ya tienen una idea de quién es.
El paternalismo médico no siempre se nota en el tono. Muchas veces se esconde en el vocabulario clínico: en frases como “paciente no cumplidor”, “se niega” o “ya se le explicó” que, además de describir una situación, colocan al profesional como el que decide y al paciente como el que obedece. Esas palabras quedan escritas en el expediente y moldean cómo el próximo profesional se acerca a esa persona. La evidencia muestra que pueden influir hasta en decisiones sobre el manejo del dolor. Cambiarlas no es un asunto de cortesía: es una intervención clínica.
Esta es la tesis del episodio 110 de Comunica Salud, que puedes escuchar completo aquí:
En este artículo la desarrollamos con más calma, porque toca algo que casi nadie revisa: lo que escribimos cuando el paciente ya no está en la habitación.
Las palabras de un expediente no se las lleva el viento
Hay un dicho que dice que las palabras se las lleva el viento. En salud, no es cierto. Las palabras se quedan en una nota, en un informe, en un pase de turno. Y desde ahí siguen trabajando.
Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó 600 notas clínicas escritas por 138 profesionales. Los investigadores identificaron cinco patrones principales de lenguaje negativo. Entre las expresiones que encontraron había frases como “le indiqué”, “le dije otra vez que”, “le expliqué nuevamente” o “a pesar de haber sido orientado en repetidas ocasiones”.
Ninguna de esas frases, por sí sola, es un insulto. El problema está en el contexto y en la narrativa que construyen. Una nota clínica no solo documenta lo que ocurrió. También cuenta una historia sobre quién creemos que es esa persona. Y esa historia la va a leer otro profesional.
Aquí es donde el tema deja de ser una cuestión de estilo y pasa a ser una cuestión de seguridad del paciente. En otro estudio participaron 413 estudiantes de medicina y médicos residentes. A todos se les presentó la información clínica del mismo paciente: un hombre de 28 años con enfermedad de células falciformes. Un grupo recibió una nota redactada en lenguaje neutral. El otro recibió una versión con un lenguaje estigmatizante.
El paciente era el mismo. La condición era la misma. La situación clínica era idéntica. Lo único que cambiaba eran las palabras.
Quienes leyeron la nota con lenguaje estigmatizante desarrollaron actitudes significativamente más negativas hacia el paciente. Y entre los residentes, leer ese lenguaje se asoció con decisiones menos agresivas en el manejo del dolor.
Vale la pena detenerse en eso un momento. Un adjetivo escrito por una persona puede influir en la percepción de la siguiente persona. Esa percepción puede influir en una decisión clínica. Y esa decisión se traduce en cuánto alivio recibe quien tiene dolor.
El lenguaje no es decoración. El lenguaje es, en sí mismo, una intervención.

¿Qué es el paternalismo médico (y qué no es)?
El paternalismo médico es un modelo de relación en el que el profesional de la salud tiene el conocimiento, identifica el problema, decide el tratamiento y espera que el paciente cumpla. Durante mucho tiempo, así se entendió la relación clínica en la medicina y en otras profesiones de la salud. El profesional sabe, el paciente sigue instrucciones.
Hasta la palabra “cumplir” lo delata. Cumplir, obedecer, seguir instrucciones. Es un vocabulario de autoridad, no de colaboración.
Pero hay una aclaración importante: tener conocimiento especializado, hacer recomendaciones firmes o advertir sobre un riesgo no es paternalismo. Para eso se estudia. Un profesional que dice con claridad “esto es peligroso para ti” está haciendo su trabajo.
El paternalismo empieza en otro lugar: cuando se confunde tener conocimiento con tener autoridad sobre la persona. Cuando se deja de preguntar. Cuando se asume qué es importante para ella. Cuando sus decisiones se interpretan exclusivamente desde la perspectiva profesional.
Hace poco, alguien le contó a la Dra. Vallejo que su profesional de la salud le había dicho: “Para tú ir a otro profesional, tú tienes que hablar conmigo primero”. Pues no. Esa es exactamente la línea que separa la orientación del control: cuando la comunicación empieza a reducir la capacidad del paciente para participar en las decisiones sobre su propio cuerpo y su propia vida.
La información clínica puede ser exactamente la misma en una conversación paternalista y en una participativa. Lo que cambia es la relación que esas palabras construyen. Compara:
“Hay que bajar de peso.” “¿Qué cambios relacionados con tu alimentación o actividad física crees que serían posibles en este momento de tu vida?” O: “Tienes que tomarte este medicamento.” “Este medicamento podría ayudarte mucho de la siguiente manera. Antes de comenzar, quisiera saber qué dudas o preocupaciones tienes.”
Hay veinte maneras distintas de decir lo mismo. Y no todas dejan espacio para que la otra persona hable.
Cinco formas en que el paternalismo se cuela en el lenguaje clínico
Los cinco patrones que identificó el estudio de JAMA Network Open funcionan como un mapa bastante preciso de cómo el paternalismo se instala en la documentación, casi siempre sin intención.

1. Cuestionar la credibilidad del paciente
Ocurre cuando la forma de documentar lo que la persona dice sugiere que no se le cree del todo. La nota no afirma que el paciente miente, pero lo deja en duda. Para quien lee después, esa duda se convierte en un punto de partida.

2. Desaprobar sus decisiones o su autocuidado
Aparece cuando la nota juzga en lugar de describir: cómo come, si hizo o no lo que se le dijo, cómo maneja su condición. El juicio sustituye la pregunta de qué está pasando en la vida de esa persona.

3. Utilizar estereotipos
Es atribuir a un individuo características asociadas a un grupo. En el expediente, un estereotipo puede leerse como un dato clínico, aunque no lo sea.

4. Presentar al paciente como “el difícil”
“Difícil”, “no coopera”, “demandante”. Son etiquetas que no describen una conducta concreta, sino el carácter. Y a un carácter no se le puede hacer caso. Una conducta sí.

5. Enfatizar la autoridad del profesional
Aquí entran frases como “le indiqué”, “se le explicó nuevamente” o “a pesar de haber sido orientado en repetidas ocasiones”. Todas ubican la responsabilidad de la comunicación en un solo lado: yo expliqué, tú no hiciste caso.
Ninguno de estos patrones requiere mala intención. Por eso son tan difíciles de ver desde adentro.
El paternalismo que sonríe
No todo el paternalismo suena autoritario. A veces suena cariñoso:
• “Ay, hágame caso.”
• “Déjeme eso a mí.”
• “No se preocupe por esas cosas.”
• “Yo sé lo que es mejor para usted.”
Puede venir acompañado de una sonrisa y de las mejores intenciones. Pero una intención protectora no produce, por sí sola, una relación participativa. Se puede querer mucho el bienestar de una persona y, sin darse cuenta, silenciar su voz.
De la etiqueta a la descripción: el caso del “paciente no cumplidor”
En inglés se usa mucho “non-compliant”. En español, se conoce como “paciente no cumplidor”, “no adherente” o “no sigue las instrucciones”.
Cuando escribimos “paciente no cumplidor”, ya no estamos describiendo una conducta. Estamos describiendo a la persona. Y además estamos estableciendo, de forma implícita, una relación: yo indico, tú cumples.
¿Qué pasa si, en lugar de la etiqueta, se documenta lo que ocurre? Mira cómo cambia el problema clínico:
• “El paciente refiere que utiliza el medicamento tres veces por semana en lugar de diariamente debido a su costo.” Ya no hay un paciente irresponsable. Hay una barrera económica.
• “El paciente expresa preocupación por los efectos secundarios y decide suspender temporalmente el medicamento.” Ahora hay una preocupación que necesita ser explorada.
• “El paciente indica que no comprendió cuándo utilizar el inhalador controlador y cuándo el de rescate.” Ahora hay un problema de alfabetización en salud y de comunicación clínica.
Una etiqueta cierra la conversación. Una descripción abre una posibilidad de intervención.
Esta distinción entre juzgar y observar guarda estrecha relación con lo que exploramos en nuestro artículo sobre Comunicación no violenta en salud: cómo transformar conflictos en conversaciones empáticas. Lo que cambia aquí es el escenario: no una conversación difícil, sino una nota que otros van a leer.
¿Interpretamos o investigamos?
Cuando un paciente no hace lo que se le recomienda, hay dos caminos. Se puede interpretar. O se puede investigar.
Interpretar es rápido. Investigar requiere una pregunta más. Pero detrás de casi cada etiqueta hay algo que la etiqueta esconde:
Detrás de un supuesto paciente difícil puede haber miedo.
Detrás de una persona que “no coopera” puede haber una experiencia previa de discrimen o de maltrato.
Detrás de alguien que no sigue instrucciones puede haber una instrucción que nunca se comprendió.
Detrás de una cita perdida puede haber falta de transporte.
Detrás de un medicamento que no se tomó puede haber un copago que esa persona no puede pagar.
Detrás de una alimentación que consideramos inadecuada puede haber inseguridad alimentaria.
Y detrás de alguien que se niega puede haber, sencillamente, una persona que comprendió sus opciones y tomó una decisión distinta a la que tú habrías tomado. Eso también es autonomía.
Cómo reemplazar el lenguaje paternalista: seis cambios concretos
Esta es la parte que puedes usar desde tu próxima consulta, tu próxima nota o tu próximo pase de turno.

1. Describe el hecho en lugar de etiquetar a la persona
Antes de escribir “difícil”, “incumplidor”, “no coopera”, “se niega” o “no entiende”, detente y pregúntate qué hecho estás tratando de describir. Luego escribe ese hecho.
En lugar de “paciente difícil”: “Paciente expresa frustración por el tiempo de espera y solicita hablar con el médico a cargo.”

2. Documenta qué propusiste y cómo respondió la persona
“No coopera” no le dice nada útil al próximo profesional. Lo que sí le sirve es saber qué intervención se propuso y cuál fue la respuesta.
“Se ofreció fisioterapia dos veces por semana. La paciente indicó que no puede asistir por horario de trabajo y prefiere ejercicios en casa.”

3. Pregunta por las barreras antes de concluir que “no quiere cuidarse”
Cambia la conclusión por una pregunta. Muchas veces la respuesta es práctica, no de actitud.
“¿Qué se te ha hecho difícil para tomarte el medicamento todos los días?”

4. Antes de escribir “no entiende”, revisa tu explicación
La pregunta no es solo si el paciente entendió. Es si tú lograste explicarlo de una manera comprensible. La responsabilidad de la comunicación es compartida.
“Quiero asegurarme de que me expliqué bien. ¿Qué parte te gustaría que repasáramos?”

5. Sustituye “ya se lo expliqué” por el método teach back
Repetir la misma explicación con más fuerza no mejora la comprensión. Pedirle a la persona que lo explique con sus propias palabras sí te dice dónde está la brecha. Si quieres profundizar en esta técnica, la desarrollamos en nuestro artículo sobre Cuando el paciente asiente pero no entendió: comunicación en salud y alfabetización en adultos mayores.
“Quiero asegurarme de que me expliqué claramente. ¿Puedes contarme cómo vas a usar este medicamento cuando llegues a tu casa?”

6. Escucha también cómo hablas del paciente cuando no está
El lenguaje paternalista no se limita a la consulta. Vive en el pase de turno, en el pasillo, en la conversación con colegas. Esta semana, pon atención a esas palabras también.
“Antes de decir que es difícil, ¿qué fue exactamente lo que pasó?”
Autonomía no es abandono
Aquí conviene evitar el error contrario. Salir del paternalismo no significa decirle al paciente: “Estas son sus cinco opciones, escoja una y déjeme saber”.
Eso no es autonomía. Es abandono disfrazado de autonomía.
Un paciente con una lista de opciones y ninguna orientación no está participando: está solo con una decisión que no tiene herramientas para tomar. El conocimiento profesional sigue siendo indispensable. Lo que cambia es cómo se pone sobre la mesa.
La alternativa es la toma de decisiones compartidas. El profesional aporta su conocimiento. El paciente aporta conocimiento sobre su propia vida. Tú conoces la evidencia. La otra persona conoce sus valores, sus recursos, sus miedos, sus responsabilidades, sus preferencias, su religión, su cultura y lo que está dispuesta o no a hacer. Y entonces conversan.
Este enfoque tampoco implica que todas las decisiones del paciente coincidan con tu recomendación. A veces no coincidirán. Eso no convierte tu trabajo en un fracaso. Si quieres ver cómo se sostiene esta conversación cuando hay miedo o desinformación de por medio, nuestro artículo sobre Vacunas y salud pública: mitos, verdades y el riesgo del resurgimiento de enfermedades ofrece un marco práctico.
Tu trabajo no pierde valor cuando el paciente participa. Lo encuentra.
Lo que el expediente dice de tu organización
Para quien dirige un hospital, una clínica, una aseguradora o un programa de salud pública, este tema tiene una dimensión que va más allá de la consulta individual.
El expediente habla cuando los profesionales ya no están en la habitación. Puede predisponer al próximo equipo a acercarse a un paciente con curiosidad o con prejuicio. Si el lenguaje de una nota puede influir en el manejo del dolor, entonces la calidad del lenguaje clínico es un asunto de seguridad del paciente y de calidad de la atención.
Y también es un asunto de equidad. Un análisis de 48,651 notas de admisión hospitalaria encontró lenguaje estigmatizante en alrededor del 2.5 % de las notas, con mayor frecuencia en las notas de pacientes negros no hispanos que en las de pacientes blancos no hispanos. Lo que parece una cuestión de estilo puede convertirse en una diferencia sistemática en el trato a distintos grupos de pacientes.
Algunas preguntas que vale la pena llevar a la próxima reunión de liderazgo:
¿Revisamos alguna vez el lenguaje de nuestras notas clínicas con el mismo rigor que con su contenido clínico?
¿Qué palabras se repiten en nuestros pases de turno para describir a los pacientes?
¿Nuestra formación en documentación enseña a describir conductas o solo a completar campos?
¿Qué pasaría si un paciente leyera hoy lo que nuestro equipo escribió sobre él?
Nada de esto requiere una gran inversión para empezar. Requiere nombrar el problema y darles a los equipos permiso para cuestionar las palabras que han normalizado durante años.
Detrás de cada expediente hay una persona
El paciente no tiene que obedecernos. Necesita comprender. Necesita preguntar. Necesita conocer sus opciones. Necesita entender los riesgos y los beneficios. Y necesita sentirse lo suficientemente seguro como para decir: “No entendí”, “Tengo miedo”, “No puedo pagar eso”, “Prefiero otra alternativa”. Incluso: “No quiero”.
El conocimiento profesional alcanza su verdadero propósito cuando se encuentra con la realidad de la persona que tienes frente a ti.
Esta semana, escucha tus propias palabras. Revisa tus notas, tus informes, tus pases de turno. Y cuando aparezca una etiqueta, detente y describe el hecho.
Cambiar las palabras con las que construyes una relación clínica es una de las formas más sencillas de transformarla.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el paternalismo médico? Es un modelo de relación clínica en el que el profesional de la salud decide por el paciente y espera que este cumpla, sin considerar sus valores, preferencias ni circunstancias. No es paternalismo dar recomendaciones firmes ni advertir sobre riesgos. Es confundir el conocimiento con la autoridad sobre la persona y dejar de preguntarle.
¿Por qué es problemático escribir “paciente no cumplidor” en el expediente? Porque la etiqueta describe a la persona en lugar de su conducta y oculta la causa real, que puede ser el costo del medicamento, el miedo a los efectos secundarios o una instrucción que no se comprendió. Una descripción concreta le permite al próximo profesional intervenir; una etiqueta cierra la conversación.
¿El lenguaje estigmatizante en las notas clínicas afecta la atención al paciente? Sí. En un estudio con estudiantes de medicina y residentes, leer una nota con lenguaje estigmatizante sobre el mismo paciente generó actitudes más negativas hacia él. Entre los residentes, se asoció con decisiones menos agresivas en el manejo del dolor, aunque la situación clínica era idéntica.
¿Qué puedo escribir en lugar de “paciente difícil”? Describe el hecho observable: qué ocurrió, qué se propuso y cómo respondió la persona. Por ejemplo, que el paciente expresó frustración por el tiempo de espera o que no puede asistir a terapia debido a su horario de trabajo. Esa información es útil para el próximo profesional y no sesga su juicio.
¿Respetar la autonomía del paciente significa darle opciones y dejarlo decidir por sí mismo? No. Entregar una lista de opciones sin orientación puede convertirse en un abandono disfrazado de autonomía. La alternativa es la toma de decisiones compartidas: el profesional aporta la evidencia y el paciente aporta sus valores, recursos, miedos y preferencias. La decisión se construye conversando.
Lee la transcripción completa del episodio 110 de Comunica Salud
[00:00:00] Introducción: Conocimiento no es autoridad
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[00:00:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y quiero hacer una aclaración importante: que un profesional tenga conocimiento especializado, haga recomendaciones firmes o advierta sobre un riesgo no es paternalismo, porque para eso estudiamos.
[00:00:14] Dra. Beatriz Q. Vallejo: El problema comienza cuando confundimos tener conocimiento con tener autoridad sobre las personas, cuando dejamos de preguntarle, asumimos lo que es importante para ella o interpretamos sus decisiones exclusivamente desde nuestra perspectiva profesional.
[00:00:33]
[00:01:39] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hay palabras que curan, hay palabras que tranquilizan, hay palabras que ayudan a una persona a comprender lo que le está ocurriendo y a tomar mejores decisiones sobre su salud. Pero también hay palabras que sin que nos demos cuenta le dicen al paciente: "Yo sé, tú no, yo [00:02:00] decido y tú obedeces". Y de eso quiero hablarte hoy, del paternalismo en la relación entre los profesionales de la salud y los pacientes.
[00:02:09] El paternalismo en el vocabulario
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[00:02:09] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pero particularmente quiero hablarte de algo que quizás hacemos sin siquiera notarlo: el paternalismo que se esconde en nuestro vocabulario. Porque es que hay veces que no hace falta levantar la voz, ser descortés o tratar mal a alguien para establecer una relación desigual. A veces basta con esas veces que decimos: "Usted tiene que..."
[00:02:34] Dra. Beatriz Q. Vallejo: o "Yo ya se lo expliqué", o "Si usted no se cuida, va a seguir siendo gorda", como le han dicho a mi madre, o "Tiene que poner de su parte". " Ay, es que este paciente es difícil. Ay, es que no coopera. Ay, es que es un paciente no cumplidor". Y quizás has normalizado el uso de esta frase y precisamente es por esto que necesitamos hablar de ella.
[00:02:59] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Qué es el [00:03:00] paternalismo en salud? Es que durante mucho tiempo la relación entre el profesional de la salud y el paciente se construyó alrededor de un modelo bastante sencillo. Ese profesional tiene el conocimiento, identifica el problema, determina el tratamiento y el paciente cumple con las instrucciones.
[00:03:16] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Incluso la palabra cumplir resulta interesante. Cumplir, obedecer, seguir instrucciones. Entonces, éste modelo tuvo una enorme influencia en la medicina y en otras profesiones de la salud. Y quiero hacer una aclaración importante: que un profesional tenga conocimiento especializado, haga recomendaciones firmes o advierta sobre un riesgo no es paternalismo, porque para eso estudiamos.
[00:03:45] Dra. Beatriz Q. Vallejo: El problema comienza cuando confundimos tener conocimiento con tener autoridad sobre las personas, cuando dejamos de preguntarle, asumimos lo que es importante para ella o interpretamos sus decisiones [00:04:00] exclusivamente desde nuestra perspectiva profesional. El otro día alguien me dijo que su profesional de la salud le dijo: "Para tú ir a otro profesional, tú tienes que hablar conmigo primero".
[00:04:15] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pues no Entonces, el paternalismo ocurre cuando esa comunicación comienza a reducir la capacidad del paciente para participar en las decisiones relacionadas con su propio cuerpo, con su propia vida. Porque existe una diferencia enorme entre decir: "Hay que bajar de peso" y preguntar: "¿Qué cambios relacionados con tu alimentación o actividad física tú crees que serían posibles en éste momento de tu vida?"
[00:04:44] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Existe una diferencia entre: "Tienes que tomarte éste medicamento" o: "Éste medicamento podría ayudarte enormemente de la siguiente manera. Quisiera saber cuántas dudas o preocupaciones tienes antes [00:05:00] de comenzar". Y mira que la información clínica puede ser exactamente la misma. Lo que cambia es esta relación, porque hay 20 maneras distintas de decir las cosas.
[00:05:13] Las palabras sí importan: la evidencia
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[00:05:13] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y resulta que las palabras sí importan. Ese asunto de que las palabras se las lleva el viento, eso no es cierto. Ya hemos hablado en otros pódcasts de la importancia que tienen las palabras y cómo cambian diferentes áreas del cerebro. Y esto no es solamente una discusión sobre ser amable. Hay investigaciones sobre el lenguaje que utilizamos para hablar con los pacientes.
[00:05:36] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó 600 notas clínicas escritas por 138 profesionales. Los investigadores identificaron cinco grandes patrones de lenguaje negativo: cuestionar la credibilidad del paciente, desaprobar sus decisiones o su autocuidado, utilizar estereotipos, presentar al [00:06:00] paciente como el difícil y enfatizar la autoridad del médico sobre el paciente.
[00:06:07] Dra. Beatriz Q. Vallejo: En las notas aparecen expresiones que comunicaban ideas como: "Le indiqué", "Le dije otra vez que", "Le expliqué nuevamente" o "A pesar de haber sido orientado en repetidas ocasiones
[00:06:21] Dra. Beatriz Q. Vallejo: El problema está en el contexto y en esa narrativa que construimos. Porque es que una nota clínica no solamente documenta lo que ocurrió, también puede construir una historia sobre quién creemos que es ese paciente y esa historia la va a leer otro profesional. Y aquí viene la parte en que deberíamos preocuparnos.
[00:06:44] Dra. Beatriz Q. Vallejo: En otro estudio participaron 403 estudiantes de medicina y médicos residentes. Los investigadores le presentaron información clínica sobre el mismo paciente. El mismo paciente, un hombre de 28 años con enfermedad de [00:07:00] células falciformes. Un grupo recibió una nota escrita utilizando lenguaje neutral. El otro grupo recibió una versión que contenía lenguaje estigmatizante.
[00:07:15] Dra. Beatriz Q. Vallejo: El paciente era el mismo, 28 años en la misma condición. La situación clínica todo igual. Lo único que cambiaba eran las palabras utilizadas para describir a esta persona. Los que estuvieron expuestos a la nota con lenguaje estigmatizante desarrollaron, óyeme, actitudes significativamente más negativas hacia el paciente.
[00:07:38] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y entre los residentes, leer éste lenguaje estuvo asociado con decisiones menos agresivas en el manejo del dolor
[00:07:44] Te doy un segundo para que internalices
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[00:07:44] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Te doy un segundo para que internalices lo que te estoy diciendo
[00:07:49] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Una palabra escrita por un profesional puede influir en la percepción del próximo profesional, y esta percepción [00:08:00] puede entrar en una decisión clínica. Por eso el lenguaje no es decoración. El lenguaje en sí mismo es una intervención.
[00:08:13] El problema de etiquetar: non compliant
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[00:08:13] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hay una palabra particularmente interesante en salud: "non compliant". En español podríamos utilizar algo como no cumplidor, no cumple con el tratamiento, no sigue instrucciones, no adherente.
[00:08:28] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pero pensemos qué ocurre cuando escribimos un paciente no cumplidor. Ya no estamos describiendo solamente una conducta, estamos describiendo a la persona y además estamos estableciendo implícitamente una relación. Yo indico, tú cumples. ¿Qué pasaría si en lugar de escribir que el paciente no cumple, se documenta qué está ocurriendo?
[00:08:49] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Por ejemplo, el paciente refiere que utiliza el medicamento tres veces por semana en lugar de diariamente debido a su costo. Pues ahora no tenemos un paciente responsable, [00:09:00] tenemos una barrera económica. O el paciente expresa preocupación por efectos secundarios y decidió suspender temporalmente el medicamento.
[00:09:08] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pues ahora tenemos una preocupación que necesita ser explorada. O el paciente indica que no comprendió cuando debió utilizar el inhalador controlador y cuándo utilizar el de rescate. Pues ahora quizás tenemos un problema de alfabetización en salud y comunicación clínica. Una etiqueta cierra la conversación.
[00:09:29] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Una descripción abre una posibilidad de intervención y de comunicación
[00:09:35] ¿Interpretamos o investigamos?
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[00:09:35] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cuando un paciente no hace lo que se le recomienda, ¿interpretamos o investigamos? Porque detrás de un supuesto paciente difícil, lo que puede haber es miedo. Detrás de una persona que no coopera, lo que puede haber es una experiencia previamente de discrimen, una experiencia de maltrato. Detrás de alguien que no sigue instrucciones, puede haber una instrucción que jamás se comprendió.[00:10:00]
[00:10:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Detrás de una cita perdida, puede haber falta de transportación. Detrás de un medicamento que no se tomó, puede haber un copago que esa persona no puede pagar. Detrás de una alimentación que consideramos inadecuada, puede haber inseguridad alimentaria. Y detrás de alguien que se niega puede existir simplemente una persona que comprendió las opciones y tomó una decisión distinta a la que cualquiera de nosotros hubiese tomado.
[00:10:31] Equidad en salud y lenguaje estigmatizante
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[00:10:31] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y eso también es autonomía. Hay un análisis de 48.651 notas de admisión hospitalaria que encontró lenguaje estigmatizante, en alrededor de 2.5 % de las notas y una mayor frecuencia en notas correspondientes a pacientes negros no hispanos que en las de pacientes blancos no hispanos Así que todo éste asunto puede convertirse en una situación de equidad en salud.
[00:10:57] Alternativas: qué decir en su lugar
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[00:10:57] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y entonces hay frases que debemos analizar. El [00:11:00] contexto importa y algunas expresiones pueden ser clínicamente innecesarias. Así que lo que quiero proponerte es pensar antes de etiquetar. Quizás en lugar de decir paciente difícil, describes qué ocurrió. En lugar de decir no coopera, explica qué intervención fue propuesta y cuál fue la respuesta de la persona.
[00:11:21] Dra. Beatriz Q. Vallejo: En lugar de no quiere cuidarse, preguntar qué barreras está enfrentando. En lugar de no entiende, pregúntate primero si lograste explicarle de manera comprensible. En lugar de ya lo expliqué varias veces, utiliza el _teach back_ o dile: "Quiero asegurarme de que yo me expliqué claramente. ¿Puede contarme usted cómo va a utilizar éste medicamento cuando llegue a su casa?"
[00:11:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: La responsabilidad de la comunicación dejó de estar completamente sobre el paciente, es compartida. Y entender esto hace una diferencia enorme. Y el paternalismo [00:12:00] no siempre suena autoritario. A veces puede sonar cariñoso. A veces suena algo así como: " Ay, hágame caso. Déjeme eso a mí. Bah, no se preocupe por estas cosas.
[00:12:13] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Si yo sé lo que es mejor para usted". Incluso puede venir acompañado de una sonrisa y las mejores intenciones, pero una intención protectora no necesariamente produce una relación participativa. Podemos querer muchísimo el bienestar de una persona y sin darnos cuenta silenciar su voz. Y tampoco quiero llevarte al otro extremo.
[00:12:32] Toma de decisiones compartidas
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[00:12:32] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Autonomía no significa decir: "Estas son sus cinco opciones, escoja una y me deja saber". Porque eso puede convertirse en un abandono disfrazado de autonomía. Ojo con eso. La alternativa es una toma de decisiones compartidas. Yo aporto mi conocimiento como profesional, tú aportas conocimientos sobre tu vida.
[00:12:52] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Yo conozco la evidencia, tú conoces tus valores, tus recursos, tus miedos, tus responsabilidades, tus preferencias y aquello que estás [00:13:00] dispuesto o no a hacer, incluso tu religión, tu cultura. Y entonces conversamos.
[00:13:08] Cinco preguntas de reflexión
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[00:13:08] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cinco preguntas para llevarte a tu próxima interacción o a tu espacio de reflexión. Uno: ¿estoy describiendo una conducta o etiquetando una persona?
[00:13:18] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Dos: ¿estoy preguntando qué ocurrió o estoy asumiendo por qué ocurrió? Tres: ¿mi lenguaje invita a preguntar o comunica que yo espero obediencia? Cuatro: ¿verifiqué que la persona comprendió o simplemente asumí que entendió porque ya yo se lo expliqué? Cinco: si éste paciente leyera hoy lo que yo escribí sobre él en su expediente ¿ Sentiría que yo escribí justamente lo que ocurrió?
[00:13:50] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y esta última pregunta puede cambiar muchísimo la documentación, porque el expediente habla cuando nosotros [00:14:00] ya no estamos en la habitación y puede predisponer el próximo profesional al acercarse al paciente o con curiosidad o con prejuicio. El paciente no tiene que obedecernos. Necesita comprender, necesita preguntar, necesita conocer sus opciones, necesita entender los riesgos y los beneficios y necesita sentirse suficientemente seguro para decir: "Yo no entendí, yo tengo miedo, yo no puedo pagar eso.
[00:14:30] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Yo no creo que pueda hacer lo que me está diciendo. Yo prefiero otra alternativa". O incluso decir: "No quiero". Nuestro trabajo no pierde valor cuando el paciente participa, todo lo contrario. Porque el conocimiento profesional alcanza su verdadero propósito cuando puede encontrarse con la realidad de la persona que tenemos de frente.
[00:14:49] Llamado a la acción
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[00:14:49] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Así que esta semana escucha tus propias palabras. Escucha cómo hablas con los pacientes, pero también escucha cómo hablas de ellos cuando no están ahí. Revisa [00:15:00] tus notas, tus informes, tus entregas de turno, tus conversaciones con colegas. Adecua el escenario en el que trabajas. Y cuando aparezcan palabras como difícil, incumplidor, no coopera, se niega, no entiende, haz algo sencillo: detente y pregúntate qué hecho estás tratando de describir.
[00:15:22] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Describe el hecho, porque detrás de cada expediente hay una persona. Y quizás una de las formas más poderosas de comenzar a transformar la relación entre profesionales y pacientes sea también una de las más sencillas: cambiar las palabras con las que construyes esa relación. Y eso también te hace un profesional diez estrellas [00:16:00]
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