Cuando 100 cuerpos dicen “esto no funciona”: lo que el burnout en profesionales de la salud le hace al cuerpo antes que a la mente


Autora: Dra. Beatriz Q. Vallejo, EdD, MPHE, MPR
Presidenta de Health Communications Gallery
Un supervisor pregunta “¿Cómo estás?” en el pasillo, entre un paciente y una llamada. La respuesta sale sola: “bien”. Se dice con la mandíbula apretada, con tres noches seguidas de despertarse a las tres de la mañana sin motivo aparente, con los hombros que hace rato dejaron de bajar. Nadie miente a propósito. Simplemente hay una versión de “bien” que la boca conoce y otra, muy distinta, que el cuerpo lleva rato repitiendo.
El burnout en profesionales de la salud no empieza con una crisis. Empieza con un cuerpo que da señales pequeñas y consistentes (tensión muscular, sueño interrumpido, irritabilidad, un nudo en el estómago al llegar al trabajo) mientras la mente sigue funcionando en piloto automático que te dice que “todo está bajo control”.
Entenderlo así, como una conversación entre cuerpo y mente y no como una falla de carácter, cambia tanto lo que una persona puede hacer por sí misma como lo que una organización de salud tiene que revisar en sus propios sistemas.
Abordo este tema en el episodio 109 del podcast Comunica Salud. Escucha el episodio completo aquí:
Por qué esta conversación sobre el burnout en profesionales de la salud no puede esperar
El sector salud lleva años hablando de agotamiento, rotación y ausentismo como si fueran tres problemas distintos sin darse cuenta de que casi nunca lo son. Son la misma señal, expresada en tres formatos administrativos distintos.
Lo que complica la conversación es el miedo a sonar débil. Un profesional de la salud está entrenado para priorizar al paciente, al equipo, al protocolo. Notar el propio cansancio, y peor, decirlo en voz alta, se siente como una distracción de lo que de verdad importa. Así que la señal se guarda, se normaliza y se sigue trabajando “porque alguien tiene que hacerlo”.
El costo de ese silencio no es solo humano. Es organizacional: decisiones clínicas tomadas con el sistema nervioso agotado, comunicación más cortante con pacientes y colegas, y un desgaste que termina apareciendo en las cifras de retención mucho después de que empezó a manifestarse en el cuerpo de las personas.

¿Qué es un marcador somático (y qué no es)?
El neurocientífico portugués Antonio Damasio dedicó buena parte de su carrera a cuestionar una idea que la medicina y la gestión organizacional heredaron sin cuestionar: que la razón y la emoción son adversarias, que el cerebro decide y el cuerpo simplemente lo lleva de una reunión a otra.
Uno de sus aportes más citados es la hipótesis de los marcadores somáticos: la idea de que nuestras experiencias quedan asociadas con respuestas emocionales y corporales específicas, y que esas respuestas, sentidas en el cuerpo, pueden influir en cómo razonamos y decidimos, muchas veces sin que seamos conscientes de lo que sucede. Es el mecanismo detrás de esa frase tan común entre profesionales con experiencia: “algo no me cuadraba, lo sentí en la tripa”.
Aquí es donde vale la pena hacer una distinción que se pierde con facilidad. Un marcador somático no es una señal mística ni una prueba automática de que algo es cierto. No sustituye la evidencia científica. No sustituye el análisis. No sustituye el pensamiento crítico de un profesional entrenado. Es una fuente adicional de información, útil precisamente porque anticipa cosas que el razonamiento consciente todavía no ha alcanzado a procesar, no porque reemplace ese razonamiento.
Damasio conecta esta idea con otra, igual de central: la homeostasis, el esfuerzo continuo del cuerpo por mantener su equilibrio interno y regresar a un estado estable tras un cambio, una amenaza o una situación de estrés. Nuestros sentimientos, según su planteamiento, están profundamente ligados a estos procesos de regulación y a la forma en que el organismo “reporta” cómo le va. El cuerpo, en otras palabras, no interrumpe el trabajo de pensar. Lo hace posible.
Lo que el cuerpo sabe antes que la mente lo admita
Piensa en un turno cualquiera: pacientes esperando, el teléfono sonando, documentación atrasada, una reunión a las diez, un compañero ausente, dos correos marcados como “urgente”, y todavía no has tomado agua ni ido al baño. En medio de eso, alguien pregunta cómo estás y la respuesta automática es “bien”, mientras el cuerpo respira más rápido, tensa los músculos, se irrita con facilidad y pierde la capacidad de concentración.
Eso puede sostenerse un día. Puede sostenerse una semana. El problema aparece cuando se convierte en la línea base, en el estado por defecto entre un turno y el siguiente, sin que nadie (ni la persona, ni su equipo, ni la organización) se detenga a nombrarlo.
No es falta de fortaleza. Es información que decidiste, sin querer, dejar de escuchar.
Las competencias que nadie enseña en la universidad
Un profesional puede conocer perfectamente un protocolo. Puede tener excelentes destrezas clínicas, saber manejar una emergencia, dirigir un equipo, comunicarse de forma extraordinaria con un paciente y aun así haber perdido la capacidad de identificar qué le está pasando a él o a ella en ese momento.
Esa es una distinción que rara vez se nombra en la formación de profesionales de la salud: la diferencia entre las competencias que una persona necesita para hacer su trabajo y las competencias que necesita para sostenerse mientras lo hace. La primera categoría está en cada currículo, cada certificación, cada acreditación. La segunda casi nunca aparece en ningún lado, y sin embargo es la que determina si alguien dura diez años en su profesión o cinco.
Nadie deja su sistema nervioso en el carro cuando entra a trabajar. Nadie deja sus emociones en el mostrador de recepción. Nadie guarda el cansancio en la guantera antes de entrar al hospital o a la clínica. Cada persona entra completa, con todo lo que trae encima, y ese “todo” también influye en cómo cuida, cómo comunica y cómo decide.
Cinco formas de empezar a escuchar (sin convertirlo en otra tarea pendiente)

1. Chequeos corporales de 30 segundos
No hace falta incienso, música de ballenas ni una postura de meditación en medio de la sala de emergencia. Basta con detenerse, en silencio, y preguntarse:
“¿Cómo estoy respirando? ¿Dónde tengo tensión? ¿Qué necesita mi cuerpo ahora?”
Repetirlo un par de veces al día, entre una tarea y otra, es suficiente para empezar a notar patrones que antes pasaban desapercibidos.

2. Aprende tu propio vocabulario corporal
El cuerpo tiene un lenguaje consistente, aunque distinto para cada persona. Lo que hace falta es aprender a leerlo:
“¿Qué pasa en mi cuerpo cuando llevo demasiado tiempo trabajando sin descansar? ¿Qué noto justo antes de perder la paciencia? ¿Qué siento cuando estoy llegando a mi límite?”
La pregunta no es si tu cuerpo tiene ese vocabulario. Es si tú lo conoces.

3. Muévete, aunque sea un minuto
A veces la respuesta no está en pensar una hora más sobre lo que se siente, sino en levantarse, caminar, estirarse, sacudir los brazos o simplemente moverse. No resuelve los problemas estructurales de una organización ni los problemas personales de casa, pero recuerda algo que se olvida con facilidad en entornos clínicos: el cuerpo físico también forma parte del bienestar emocional.

4. No lo conviertas en un problema personal cuando es un problema de sistema
Este es el paso que más se salta, y el más importante. Si el patrón que describes en los tres pasos anteriores es también el patrón de tus colegas, de tu turno completo, de un departamento entero, la respuesta ya no es individual. Sobre esto hay más en la siguiente sección porque merece su propio espacio.

5. Identifica también dónde estás bien
El cuerpo no solo habla de malestar. Hay lugares donde se respira distinto, personas junto a las cuales los hombros bajan solos, tareas que despiertan en lugar de agotar, conversaciones que expanden en lugar de encoger. Prestarle atención a eso también es información, y suele ser la parte que menos se registra.
Lo que este enfoque no resuelve
Aquí es donde el tema deja de ser un consejo de bienestar genérico y se convierte en una conversación incómoda para cualquier institución de salud. No puedes decirle a una enfermera que carga con una asignación insostenible: “vaya y haga una respiración”. No puedes responder al agotamiento crónico de toda una fuerza laboral con la instrucción de “practicar mindfulness”. No puedes convertir el autocuidado individual en la estrategia con la que la institución evita revisar sus propios sistemas.
Si 100 cuerpos dentro de una misma organización están diciendo, cada uno a su manera, “esto ya no está funcionando”, el problema no está dentro de esos 100 cuerpos. El problema está en el sistema que los rodea a todos por igual.
Esta distinción no les resta valor a los pasos individuales descritos arriba. Aprender el propio vocabulario corporal, moverse, hacer chequeos breves: todo eso ayuda a una persona a sostenerse mejor. Pero ninguna práctica personal, por bien que esté hecha, corrige una carga de trabajo insostenible, un turno mal diseñado o una cultura en la que pedir ayuda se percibe como una debilidad. El autocuidado no sustituye una carga laboral razonable. No sustituye la seguridad psicológica. No sustituye el apoyo real de la supervisión.
Qué implica esto para quien dirige un hospital, una clínica o una aseguradora
Para quien lidera una organización de salud, esta idea cambia la pregunta que vale la pena hacerse en la próxima reunión de liderazgo. No es “¿Por qué el personal no se está cuidando?”. Es “¿Qué le estamos pidiendo al cuerpo de nuestro personal que nuestros propios sistemas todavía no han resuelto?”
Eso implica revisar, con la misma disciplina con la que se revisan indicadores clínicos, factores como la carga laboral real (no la que aparece en el papel), el diseño de los turnos, la seguridad psicológica para hablar de agotamiento sin consecuencias, la calidad del apoyo de supervisión, la existencia real de espacios de recuperación durante la jornada, los recursos disponibles y, de fondo, la cultura organizacional que determina si todo lo anterior se sostiene en el tiempo o se queda en una política que nadie usa.
Las cifras de rotación y ausentismo llegan tarde. Las señales corporales del personal (los mismos hombros tensos, la misma irritabilidad, el mismo agotamiento repetido en distintas caras) suelen llegar mucho antes. La institución que aprende a leer esa señal colectiva, en lugar de esperar a que se convierta en estadística, tiene una ventaja que ningún programa de bienestar aislado puede ofrecer.
Antes de seguir, unas preguntas
¿Cuándo fue la última vez que notaste, de verdad, cómo respirabas en medio de tu jornada?
¿Qué le dirías a un colega que describiera exactamente los mismos síntomas que tú llevas semanas normalizando?
Si tu equipo completo describiera el mismo agotamiento que tú, ¿seguirías pensando que el problema es individual?
¿Qué ha estado diciéndote tu cuerpo que, hasta ahora, no habías querido escuchar?
Para cerrar: sentir también es una destreza profesional
Antonio Damasio ayudó a comprender algo profundamente humano: la mente que piensa pertenece a un organismo que siente. Separarlos, tratarlos como enemigos o como funciones independientes, no hace a nadie más profesional. Solo hace más lento el momento en que finalmente se escucha lo que ya se sabía.
El bienestar tal vez no significa silenciar cada señal incómoda que el cuerpo envía. Tal vez comienza cuando se aprende a escucharlas, a interpretarlas con inteligencia y a decidir, con esa información, qué hacer a continuación. Eso, y no la ausencia de cansancio, es lo que distingue a un profesional que se sostiene en el tiempo.
Preguntas frecuentes sobre burnout en profesionales de la salud:
¿Qué es el burnout en los profesionales de la salud, según la neurociencia de Damasio?
Es un estado de agotamiento que el cuerpo empieza a manifestar
mucho antes de que la mente lo reconozca conscientemente: tensión muscular, sueño interrumpido, irritabilidad y sensación física de alerta. Según Antonio Damasio, estas señales corporales están profundamente ligadas a los procesos de regulación interna del organismo, no son “solo estrés pasajero”.
¿Escuchar las señales del cuerpo es lo mismo que autodiagnosticarse?
No. Prestar atención a señales como la tensión, el cansancio o un nudo en el estómago no equivale a interpretar cada síntoma como una enfermedad ni a sustituir una evaluación profesional. Es simplemente incluir esa información en la toma de decisiones diaria, sin obedecerla ciegamente ni ignorarla por completo.
¿El mindfulness o la respiración resuelve el burnout organizacional?
No cuando el origen es sistémico. Estas prácticas pueden ayudar a una persona a sostenerse mejor a corto plazo, pero no corrigen una carga laboral insostenible, turnos mal diseñados ni la falta de apoyo de la supervisión. Si el mismo agotamiento aparece en decenas de personas de una organización, la solución tiene que incluir revisar el sistema, no solo entrenar al individuo.
¿Qué son los marcadores somáticos de Antonio Damasio?
Es la hipótesis de que nuestras experiencias quedan asociadas a respuestas emocionales y corporales específicas, y que esas respuestas pueden influir, muchas veces de forma inconsciente, en cómo razonamos y tomamos decisiones. No sustituyen la evidencia ni el pensamiento crítico; los complementan como una fuente adicional de información.
¿Qué debería medir un hospital o una clínica para saber si el problema es sistémico y no individual?
Factores como la carga laboral real, el diseño de turnos, la seguridad psicológica para hablar del agotamiento, la calidad del apoyo de supervisión, la existencia de espacios reales de recuperación y los recursos disponibles. Cuando estos indicadores se mueven junto con señales repetidas de agotamiento del personal, el problema está en el sistema, no en las personas.
Lee la transcripción completa del episodio 109 de Comunica Salud
109. Cuando 100 cuerpos dicen 'esto no funciona', el problema es el sistema
[00:00:00] Introducción: el cuerpo que dice "estoy bien"
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[00:00:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Piensa en lo siguiente: llegas a trabajar, tienes pacientes esperando, un teléfono sonando, documentación atrasada, una reunión a las 10, un compañero que faltó, una situación administrativa que nadie ha resuelto, dos correos electrónicos que dicen urgente, no has tomado agua, no has ido al baño y almorzarás eventualmente.
[00:00:20] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y alguien pregunta: "¿Cómo estás?" Y tú respondes automáticamente: "Bien". Pero quizás tu cuerpo está contestando otra cosa [00:01:00]
[00:01:34] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Estoy segura que hay días que dices: estoy bien. Y posiblemente te lo crees. Estoy bien y aprietas la mandíbula. ¡Estoy bien! Mientras llevas tres noches despertándote a las tres de la mañana sin saber por qué. Estoy bien, mientras los hombros parecen [00:02:00] haberse mudado permanentemente al lado de tus orejas. Eh, sí, estoy bien, mientras entras al estacionamiento del trabajo y sin que haya ocurrido absolutamente nada, sientes un nudo en el estómago.
[00:02:16] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Ah, sí, estoy bien. Y quizás la pregunta que deberías hacerte es: ¿y si el cuerpo lleva diciéndome algo que la mente todavía no quiere escuchar?
[00:02:30] Presentando a Antonio Damasio
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[00:02:30] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Te doy la bienvenida a Comunica Salud y hoy te cuento sobre Antonio Damasio, un neurocientífico portugués cuyo trabajo ha contribuido enormemente a cambiar la manera en que entendemos esa relación que tiene tu cerebro y tu cuerpo, tus emociones y tu toma de decisiones.
[00:02:52] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y quiero comenzar por una idea sencilla, y es que
[00:02:57] La mente y el cuerpo no están separados
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[00:03:15] Dra. Beatriz Q. Vallejo: pensar no ocurre separado del cuerpo. Y es que durante muchísimo tiempo hemos tratado la razón y la emoción: "Ja, estas dos no se llevan, son adversarias. Ah, porque es que la razón es seria y la emoción es problemática. Mmm, es que la razón decide y la emoción interfiere.
[00:03:20] Dra. Beatriz Q. Vallejo: El cerebro es el que piensa, el cuerpo simplemente carga el cerebro de una reunión a otra". Pero el trabajo de Damasio ayudó a cuestionar esa separación. Y él habla del error de separar la cabeza del cuerpo. Uno de los conceptos más conocidos asociados con éste profesional es, escucha esto,
[00:03:47] La hipótesis de los marcadores somáticos
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[00:03:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: la hipótesis de los marcadores somáticos.
[00:03:52] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Qué significa esto? Pues que nuestras experiencias pueden quedar asociadas con determinadas respuestas [00:04:00] emocionales y corporales. Y después tú tienes una situación que tú dices como que: "Caramba hay algo que no me cuadraba. Es que yo lo sabía. Cada vez que dice: "Yo lo sabía, es que yo lo siento aquí en, como en-- lo siento en la tripa.
[00:04:16] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Es que yo no sé explicarlo, pero es que yo siento que esto está correcto. Ay, es que yo tengo una corazonada". ¿ Qué fue lo que dijo Damasio? Que estas señales vinculadas con estados de tu cuerpo pueden influir en la manera en que tú razonas y tomas decisiones. Así que su planteamiento contempla que parte de este proceso ocurre sin que tú tengas conciencia de él.
[00:04:41] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y esto no significa, yo no te estoy diciendo con esto, que cada vez que tú tienes una sensación en tu cuerpo, que te duele la tripa, que tienes una corazonada, ah: "Si yo lo siento, tiene que ser verdad". No, no significa eso. El otro día alguien me dijo: "Es que el universo me estaba diciendo tal cosa" y yo pensaba: "Dios mío, tiene que ir a buscar otra [00:05:00] antena, porque es que la que tiene conectada el universo no es así".
[00:05:03] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tampoco estoy diciendo que debemos sustituir evidencia científica, análisis o pensamiento crítico con lo que llamamos el "gut feeling". La hipótesis de este profesional, o sea, de lo que habla este neurocientífico, que ha generado múltiples investigaciones, mucho apoyo y también críticas, lo que dice es que hay respuestas que sientes en tu cuerpo que pueden anticipar a que tú tomes mejores decisiones
[00:05:35] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿ Qué dice él? Que el cuerpo anticipa nuestra experiencia del mundo. Y entonces esto tiene implicaciones enormes para las personas que trabajamos cuidando a otros. Piensa en lo siguiente: llegas a trabajar, tienes pacientes esperando, un teléfono sonando, documentación atrasada, una reunión a las 10, un compañero que faltó, una situación administrativa que [00:06:00] nadie ha resuelto, dos correos electrónicos que dicen urgente, no has tomado agua, no has ido al baño y almorzarás eventualmente.
[00:06:07] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y alguien pregunta: "¿Cómo estás?" Y tú respondes automáticamente: "Bien". Pero quizás tu cuerpo está contestando otra cosa y sientes una respiración más rápida, una tensión muscular, una irritabilidad, un cansancio, una dificultad para concentrarte, esa sensación de que todo el mundo necesita algo de ti, pero sigues, porque para eso eres un profesional, porque hay pacientes esperando, porque es que alguien tiene que hacerlo, porque no quiero dejarle el trabajo a mi compañera, porque siempre lo he hecho así, porque puedo.
[00:06:39] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hasta que un día puedes, pero ya no de la misma manera. Cuando hemos preguntado a profesionales qué necesitan para sentirse mejor preparados, liderar, comunicarse y cuidarse dentro de sus ambientes laborales, aparece una conversación que me parece cada día más importante. No podemos hablar [00:07:00] solamente de las competencias que una persona necesita hacer para su trabajo.
[00:07:04] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tenemos que hablar de las competencias que necesita esa persona para sostenerse mientras hace ese trabajo. Porque un profesional puede reconocer perfectamente un protocolo, puede tener excelentes destrezas cli-clínicas, puede saber manejar una emergencia, puede dirigir un, un equipo, puede comunicarse maravillosamente con un paciente y aun así haber perdido esta capacidad de identificar qué está pasando conmigo. Y eso es bien importante.
[00:07:35] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Porque tú no dejas tu sistema nervioso en el carro cuando entras al trabajo. Tú no dejas tus emociones en recepción. Tú no dejas el cansancio en la guantera del carro. Entras completa, entras completo. Damasio habla sobre el cuerpo como fuente de información. Y
[00:07:57] Homeostasis: el equilibrio del cuerpo
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[00:07:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: habla también de un proceso de [00:08:00] homeostasis.
[00:08:01] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Qué significa esto? Es ese esfuerzo continuo que realiza nuestro cuerpo para conservar su equilibrio interno y regresar a un estado de estabilidad después de enfrentar un cambio, una amenaza o una situación de estrés. Y nuestro organismo está continuamente regulándose. Y Damasio lo que plantea es que nuestros sentimientos, tus sentimientos, están profundamente relacionados con estos procesos de regulación corporal y con la manera en que tu organismo representa cómo le está yendo.
[00:08:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y entonces, quizás con esta información tú puedes cambiar la pregunta: ¿cómo hago para que mi cuerpo deje de molestarme? A lo mejor puedes preguntarte: ¿qué información yo [00:09:00] estoy recibiendo de mi cuerpo? Y no es para que te diagnostiques, no es para obsesionarte con esa palpitación, no para interpretar cada cansancio como una señal mística del universo, sino para recuperar una destreza que muchos adultos hemos ido perdiendo.
[00:09:23] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y es prestarte atención.
[00:09:26] Experimento: escucha tu cuerpo ahora
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[00:09:28] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Vamos a hacer un experimento rapidito. Observa tu cuerpo ahora. No tienes que cerrar los ojos, simplemente haz silencio y obsérvate ¿ En dónde están tus hombros? ¿ Tu mandíbula está relajada?
[00:09:42] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿ Cómo estás respirando?
[00:09:46] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿ Hay una parte de tu cuerpo que estés tensando?
[00:09:50] Dra. Beatriz Q. Vallejo: sin que te dieras cuenta anteriormente ¿ Cómo está tu energía? ¿ Hace cuánto tiempo te sientes así? Porque es que quizás llevas [00:10:00] semanas intentando resolver intelectualmente algo que también se está expresando en tu cuerpo. Y escuchar tu cuerpo no significa que vas a salir corriendo a obedecerlo ciegamente, pero sí tienes que incluirlo en tu conversación.
[00:10:16] Qué puedes hacer: 5 pasos prácticos
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[00:10:16] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Entonces, ¿qué puedes hacer? Primero, esto que estamos haciendo: haz pequeños chequeos de tu cuerpo durante el día. Treinta segundos, un minuto. Y para esto, que es lo que mucha gente me ha preguntado, me ha dicho: tú no necesitas incienso, no necesitas música de ballenas, no tienes que sentarte en posición de loto en medio de la sala de emergencia.
[00:10:40] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Treinta segundos para que te preguntes: ¿cómo estoy respirando? ¿Dónde tengo tensión? ¿Qué necesita mi cuerpo ahora? Ayer una persona estaba al lado mío y respiraba tan y tan y tan fuerte que yo tuve que virarme [00:11:00] y decirle: "¿Te estás dando cuenta cómo estás respirando?" Y la persona para nada se había dado cuenta.
[00:11:06] Dra. Beatriz Q. Vallejo: . Dos: aprende tus patrones. ¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando llevas demasiado tiempo trabajando sin descansar? ¿Qué pasa cuando estás frente a determinada situación? ¿Qué ocurre antes de que pierdas la paciencia? ¿Qué notas cuando estás llegando a tu límite?
[00:11:24] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Porque posiblemente tu cuerpo tiene un vocabulario. El asunto es: ¿tú conoces ese vocabulario? Tercero: muévete. A veces no necesitamos pensar otra hora sobre lo que estamos sintiendo. Quizás necesitas levantarte de esa silla, caminar, estirarte, respirar, sacudir los brazos, bailar una canción. Sí, yo soy esa conferenciante que pone "Shake It Off" en una conferencia y pone a los profesionales a mover las caderas.
[00:11:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y cada vez estoy más [00:12:00] convencida de la manera en que reaccionan de que necesitamos más de eso. No porque bailar le resuelva los problemas estructurales en la organización, no le resuelve los problemas personales de la casa. Pero se ríe de una manera tan increíble
[00:12:15] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Que es increíble que no sea hasta ese momento que recuerden que su cuerpo físico forma parte de este bienestar emocional. Cuarto,
[00:12:25] No individualices un problema organizacional
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[00:12:25] Dra. Beatriz Q. Vallejo: no individualicemos un problema organizacional y esta parte es fundamental. No puedes decirle a una enfermera que carga con un trabajo insostenible: "Ah, vete y haz una respiración".
[00:12:36] Dra. Beatriz Q. Vallejo: No puedes responder al agotamiento crónico de una fuerza laboral diciendo: "Practica 'mindfulness'". No puedes convertir el autocuidado en una estrategia mediante la cual la institución evita revisar sus propios sistemas. Las organizaciones también tienen que escuchar Carga laboral, turnos, seguridad psicológica, comunicación, apoyo de supervisión, espacios de recuperación, recursos, cultura organizacional.
[00:12:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Porque si 100 cuerpos dentro de [00:13:00] una organización están diciendo: "Esto ya no está funcionando", quizás el problema no está dentro de esos 100 cuerpos, quizás hay que sentarse a mirar el sistema. Quinto: identifica en dónde estás feliz. Porque tu cuerpo no solamente te habla de malestar. Hay lugares donde respiras distinto, hay personas alrededor de las cuales tus hombros se bajan, trabajos que te despiertan, conversaciones que te expanden, momentos en los que sientes y dices: "Aquí Y entonces quizás también deberías empezar a prestarle mayor atención. Y antes de irte te propongo lo siguiente: durante los próximos días, cuando algo te produzca una reacción, y esto puede ser una reunión, una decisión, una persona, una oportunidad, una situación complicada, antes de analizarlo inmediatamente, pre-pregúntate: ¿qué está pasando en mi cuerpo?
[00:13:55] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Solo observa
[00:13:57] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Quizás llevas toda la vida [00:14:00] entrenándote para escuchar al supervisor, al paciente, al equipo, a la familia, al teléfono, al correo electrónico, al calendario. Y quizás te has convertido en una persona experta en escuchar a todo el mundo menos a ti. Y Antonio Damasio nos ayudó a comprender algo muy humano La mente que piensa pertenece a un organismo que siente.
[00:14:25] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y tal vez bienestar no significa silenciar todas las señales incómodas.
[00:14:31] Cierre: aprender a escuchar el cuerpo
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[00:14:31] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tal vez comienza cuando aprendes a escucharlas, a interpretarlas con inteligencia y a decidir qué hacer con esa información. Esta semana te dejo una pregunta: ¿qué lleva tiempo diciéndote tu cuerpo que todavía no has querido escuchar?
[00:14:53] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Piénsalo o mejor aún, siéntelo. Y recuerda que [00:15:00] la mente emerge de esa conversación constante entre tu mente y tu cuerpo. Y sentir también te hace un profesional diez estrellas. Y yo te hablo pronto
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