Liderazgo en salud: 5 principios de Muhammad Ali para no perder el propósito
- Dra. Beatriz Q. Vallejo

- Jul 30
- 13 min read

Autora: Dra. Beatriz Q. Vallejo, EdD, MPHE, MPR
Presidenta de Health Communications Gallery
En este artículo encontrarás:
Recuerdo con precisión el momento. Acababa de terminar una presentación en Kentucky y, al salir, una profesional de la salud pública se me acercó con los ojos brillantes y me dijo algo que no he podido olvidar:
"Hace tiempo no me sentía así. Yo amo esta profesión."
Esa frase me paró en seco. No porque fuera inesperada, sino porque reveló algo que yo también venía cargando: la sospecha de que muchos de nosotros, los que trabajamos en salud, llegamos a un punto en el que seguimos haciendo todo bien técnicamente, pero algo por dentro se ha ido apagando. Seguimos cumpliendo, seguimos asistiendo, seguimos firmando, pero el fuego con el que comenzamos se siente lejano.
Y justo en ese mismo viaje, visité el Centro Muhammad Ali en Louisville, Kentucky. Llegué pensando que encontraría un museo de boxeo. Salí con algo completamente distinto: una lección sobre propósito, valentía e identidad que llevo conmigo desde entonces y que creo, con convicción, que es exactamente lo que el sector salud necesita escuchar ahora mismo.
Abordé este tema en profundidad en el episodio 102 de Comunica Salud. Pero hoy quiero desarrollarlo aquí porque merece más espacio del que cabe en un episodio de podcast.
Por qué los líderes de salud pierden el propósito (y por qué eso importa más de lo que creemos)
Los sistemas de salud no colapsan únicamente por falta de recursos. Muchas veces colapsan desde adentro, debido al agotamiento silencioso de sus líderes y equipos. Cuando una persona que dirige un hospital, una clínica o un programa de salud pública llega al trabajo desconectada de su porqué, esa desconexión no se queda en su oficina. Se filtra en las decisiones, en el trato, en la cultura del equipo, en la experiencia del paciente.
El propósito no es un lujo del liderazgo. Es su infraestructura.
El Centro Muhammad Ali me lo confirmó de una manera que ningún libro de gestión había logrado. Ali no era recordado por sus campeonatos, aunque los ganó. Era recordado por lo que decidió defender. Y esa distinción, tan aparentemente simple, es revolucionaria para quien dirige personas en el sector salud.
Aquí están los cinco principios que me llevé de esa experiencia y cómo los traduzco directamente a la práctica del liderazgo en salud.

Los 5 principios de liderazgo en salud necesita recuperar
Principio 1: El propósito siempre pesa más que el reconocimiento
Muhammad Ali dejó una frase que sigue resonando décadas después:
"El servicio a los demás es la renta que pagamos por ocupar un lugar en la tierra."
Esa oración cambia la conversación. No habla de premios ni de ascensos. Habla de obligación moral y de significado.
Los profesionales de la salud podemos pasar años acumulando títulos, certificaciones y posiciones. Y todo eso tiene valor; no lo estoy negando. Pero hay una pregunta que muchos nunca se hacen, o posponen indefinidamente:
¿Para qué hago lo que hago?
Cuando esa pregunta tiene una respuesta clara, algo cambia. El cansancio no desaparece, pero cambia de significado. Los obstáculos dejan de percibirse como paredes y se convierten en parte del entrenamiento. Las dificultades dejan de ser un castigo y se convierten en parte del camino.
Reconocimiento y propósito no son lo mismo. Uno, te lo dan los demás. El otro lo construyes tú. Y solo uno de los dos te sostiene cuando las condiciones se ponen difíciles.
Principio 2: El verdadero liderazgo requiere valentía, no popularidad
Ali fue criticado. Fue rechazado. Perdió su licencia de boxeador durante casi tres años, todo por mantenerse fiel a sus principios. Y en ese acto de mantenerse, cuando el costo era enorme, está la lección más dura para cualquier líder.
En salud pública esto ocurre constantemente. Defender la evidencia científica cuando no es lo que la audiencia quiere escuchar. Promover la equidad cuando incomoda a quienes tienen el poder de bloquear recursos. Hablar de prevención cuando el sistema premia la atención curativa. Cuestionar estructuras que necesitan cambiar, aunque eso traiga resistencia.
El liderazgo no siempre recibe aplauso. Muchas veces primero recibe resistencia.
La valentía en el liderazgo no es la ausencia de miedo. Es la decisión de actuar con integridad aunque el miedo esté presente. Y eso es especialmente cierto para quienes gestionan sistemas de salud, donde las decisiones tienen consecuencias directas sobre vidas humanas.
Principio 3: Tu identidad es más grande que tu profesión
Una de las cosas que más me impactaron del museo fue que nunca presentaron a Ali únicamente como un boxeador. Era activista. Humanitario. Defensor de los derechos humanos. Padre. Creyente. Servidor. El boxeo era lo que hacía. No era todo lo que era.
Y aquí está una verdad que muchos profesionales de la salud necesitan escuchar: nuestra profesión es una parte de quienes somos, no toda nuestra identidad.
Cuando confundimos nuestra identidad con la profesión que ejercemos, abrimos la puerta al burnout de la manera más silenciosa posible. Porque si el trabajo falla, si el proyecto no avanza, si el sistema nos falla, sentimos que nosotros fallamos. Que somos el fracaso.
Pero cuando sabemos quiénes somos más allá de la bata, del título, del cargo, el trabajo se convierte en algo diferente: una manera de expresar nuestros valores. No toda nuestra existencia. Una expresión de ella.
Esto no es filosofía abstracta. Es una distinción que marca la diferencia entre un profesional que se recupera de los golpes y otro que se quiebra con ellos.
Principio 4: El éxito no siempre luce como lo imaginabas
Algo que me conmovió profundamente en el museo fue comprender que muchas de las decisiones que definieron el legado de Ali parecían fracasos en el momento en que ocurrieron. Perdió peleas. Perdió oportunidades. Perdió dinero. Cuando le devolvieron la licencia, regresó a pelear y no ganó el campeonato de inmediato. Tuvo que esperar.
Cuántas veces en salud vivimos esa misma experiencia. Proyectos que avanzan demasiado lento. Esfuerzos que nadie parece reconocer. Sembramos más de lo que cosechamos, al menos a corto plazo.
"Los grandes líderes entienden algo: no trabajan únicamente para obtener resultados inmediatos. Trabajan para construir impacto, y ese impacto muchas veces florece años después."
Esa paciencia, esa resiliencia de Ali ante la adversidad, son dignas de admirar y de replicar. En el sector salud, que exige resultados inmediatos y métricas trimestrales, la capacidad de sostener la visión a largo plazo es quizás la competencia de liderazgo más difícil y necesaria.
Los resultados que más importan en salud no siempre son los que se miden en un tablero de desempeño. A veces florecen en conversaciones que nadie registró, en decisiones de pacientes que nadie contabilizó, en estudiantes que un día enseñan lo que les enseñamos.
Principio 5: Liderar es inspirar a otros a descubrir su propio propósito
Y esta fue, quizás, la enseñanza más poderosa de todo el museo. Muhammad Ali nunca quiso fabricar seguidores. Quiso despertar a personas.
Eso cambia por completo la definición de liderazgo. Un buen líder no crea dependencia. Crea autonomía. No busca que todos piensen igual. Busca que cada persona encuentre su propia voz.
En salud necesitamos urgentemente más de eso: pacientes apoderados que tomen decisiones informadas sobre su propia salud. Equipos capaces que no esperen instrucciones para hacer lo correcto. Comunidades resilientes. Estudiantes curiosos. Colegas que ya no necesitan que un día les digamos qué hacer, porque descubrieron su propósito.
Un líder que no puede ser reemplazado no ha liderado. Ha controlado.

Herramientas concretas: qué puedes hacer diferente desde mañana
Esta sección es para ti, el profesional que va a ver pacientes mañana por la mañana, o el director que tiene una reunión de equipo a las ocho. Aquí van acciones y frases implementables de inmediato.

Para reconectar con tu propósito personal:
Hazte esta pregunta antes de empezar tu semana laboral: ¿Qué decisión tomaré esta semana que importará dentro de diez años, aunque nadie la vea hoy?
Escribe la respuesta. No la pienses solamente. Escríbela.

Para tener más valentía en tus conversaciones difíciles:
La próxima vez que tengas que defender una posición incómoda en una reunión, usa este marco interno antes de hablar:
¿Estoy callando por prudencia o por miedo?
Hay una diferencia. La prudencia evalúa el momento. El miedo evita el mensaje.
Puedes decir en voz alta:
"Entiendo que esto puede generar incomodidad, y aun así creo que es importante que lo nombremos."

Para separar identidad de profesión:
Al final de una semana difícil, en lugar de preguntarte cómo te fue en el trabajo, pregúntate:
¿Quién fui esta semana? ¿Fui la persona que quiero ser, independientemente de los resultados?

Para liderar hacia el propósito de tu equipo:
En tu próxima reunión de equipo, reserva cinco minutos para una pregunta que rara vez se hace en salud: ¿Por qué cada uno de ustedes escogió esta profesión? No para el expediente. Para el equipo. Esa conversación vale más que cualquier taller de motivación.

Para medir el éxito de manera diferente:
Crea tu propio indicador de impacto a largo plazo. No solo midas los resultados de este trimestre. Mantén un registro, aunque sea personal, de momentos en los que tu trabajo haya cambiado algo en alguien. Esos momentos son tu legado en construcción.
¿Qué significa esto para quien dirige un sistema de salud?
Si diriges un hospital, una clínica, una aseguradora, un departamento de salud pública o cualquier institución del sector, estos cinco principios no son solo una inspiración personal. Es una agenda organizacional.
La desconexión del propósito a nivel individual se escala rápidamente a nivel institucional. Se convierte en rotación de personal, en silencio clínico cuando debería haber comunicación, en equipos que cumplen los mínimos pero no innovan, en culturas donde la queja sustituye a la iniciativa.
Una organización de salud sin propósito compartido pone en riesgo la seguridad del paciente, porque los equipos sin propósito se comportan en modo de supervivencia, no en modo de excelencia.
¿Qué puede hacer concretamente una institución?
Integrar las conversaciones sobre propósito en los procesos de onboarding y de evaluación del desempeño. No solo preguntar qué se logró, sino también por qué importa lo que se hace.
Crear espacios seguros para que los líderes intermedios, los jefes de departamento y los supervisores clínicos reconozcan cuándo sienten que las demandas del sistema están desconectadas de los valores que los llevaron a esta profesión. Ese señalamiento no es una queja. Es inteligencia organizacional.
Distinguir entre el reconocimiento y el propósito en los programas de bienestar del empleado. Muchos programas se enfocan en recompensar los resultados. Pocos se enfocan en ayudar a los profesionales a reconectar con el significado de su trabajo. La diferencia en el impacto es enorme.
Evaluar si los procesos de selección de líderes privilegian tanto la valentía ética como la capacidad de sostener posiciones basadas en evidencia, aunque sean impopulares, así como la eficiencia operativa.
Preguntarse institucionalmente: ¿qué legado estamos construyendo? No, el del próximo informe anual. El de la comunidad a la que serviremos dentro de veinte años.
Un ejercicio sencillo para esta semana
Te invito a un ejercicio que puedes hacer en diez minutos. Toma un papel o abre una nota en tu teléfono y escribe tu respuesta a esta pregunta:
Cuando alguien hable de ti dentro de veinte años, dentro de tu comunidad profesional, ¿qué dirá? ¿Que fuiste un excelente profesional? ¿O que ayudaste a transformar vidas?
No hay respuesta correcta ni incorrecta. Pero sí hay una respuesta honesta. Y esa honestidad, esa disposición a mirarse sin adornos, es exactamente donde comienza el liderazgo real.
El legado se decide hoy, no cuando te retiras
Salí del Centro Muhammad Ali con algo que no esperaba llevarme: una pregunta, no una respuesta.
Porque el museo no celebraba a un hombre que había ganado todo. Celebraba a un hombre que decidió qué defendería, aun cuando le costara todo. Y esa decisión, tomada una y otra vez en los momentos más difíciles de su vida, fue lo que construyó su legado.
En salud tenemos esa misma oportunidad, cada día, en cada sala de espera, en cada reunión de directores, en cada conversación con un paciente que tiene miedo. La pregunta no es si vamos a dejar un legado. La pregunta es qué clase de legado estamos construyendo con cada decisión que tomamos hoy.
El liderazgo no comienza cuando alguien te sigue. Comienza el día que decides seguir con valentía tu propósito, aunque el camino todavía no esté claro.
Y eso, amiga, amigo, es algo que nadie puede darte ni quitarte.
Si este artículo te habló, compártelo con alguien de tu equipo que necesite recordar por qué eligió esta profesión. A veces, la mejor intervención de liderazgo es una lectura en el momento oportuno.
Lee la transcripción completa del episodio 102 de Comunica Salud
102. 5 principios de liderazgo de Muhammad Ali para no perder el propósito en la gestión de salud
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[00:00:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pero los grandes líderes entienden algo, y es que no trabajan únicamente para obtener resultados inmediatos. Trabajan para construir impacto y ese impacto muchas veces florece años después. [00:01:00]
[00:01:20] Introducción: el museo Muhammad Ali
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[00:01:20] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hola, hola, te doy la bienvenida a Comunica Salud. Y hace unos días tuve la oportunidad de visitar uno de los museos que más me ha impactado en mucho tiempo, el Centro Muhammad Ali, en la ciudad de Louisville, en Kentucky. Y confieso que yo llegué pensando que encontraría una historia sobre un boxeador y salí entendiendo que jamás era un museo de boxeo, era un museo sobre propósito.
[00:01:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y mientras caminaba por sus salas, pensaba una y otra vez en todos nosotros, todos los que trabajamos en salud, en profesiones aliadas, en los educadores, en los comunicadores, porque muchas veces [00:02:00] creemos que nuestro liderazgo depende del puesto que ocupamos. Ali nos recuerda que el liderazgo nace mucho antes, nace cuando decidimos quién queremos ser.
[00:02:12] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y hoy
[00:02:12] Cinco principios de liderazgo
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[00:02:12] Dra. Beatriz Q. Vallejo: quiero compartir cinco principios que me llevé de esa experiencia y que creo, bueno, creo no, estoy segura que pueden transformar la forma en que trabajamos en el día a día. Uno:
[00:02:26] 1. El propósito pesa más que el reconocimiento
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[00:02:26] Dra. Beatriz Q. Vallejo: el propósito siempre pesa más que el reconocimiento. Muhammad Ali dijo una frase que sigue estremeciendo el mundo y fue la siguiente: "El servicio a los demás es la renta que pagamos por ocupar un lugar en la tierra".
[00:02:42] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Qué diferente es vivirle desde esa perspectiva, ¿verdad? Hoy muchas personas buscan reconocimiento y no hay nada malo con eso. Pero Ali buscaba significado. Y ahí está la diferencia en su legado de vida. Los profesionales de la salud podemos pasar años persiguiendo títulos, [00:03:00] certificaciones o ascenso, y todo eso es importante.
[00:03:02] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pero llega un momento en que debemos hacernos una pregunta mucho más profunda: ¿ para qué hago lo que hago? Porque cuando el propósito es claro, el cansancio cambia de significado. Los obstáculos dejan de ser paredes y se convierten en entrenamiento, y las dificultades dejan de ser castigo para convertirse en parte de nuestro camino.
[00:03:27] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Dos:
[00:03:28] 2. El verdadero liderazgo requiere valentía
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[00:03:46] Dra. Beatriz Q. Vallejo: el verdadero liderazgo requiere valentía. Y Ali fue criticado, fue rechazado, todo por mantenerse fiel a sus principios. Y aquí aparece una lección enorme para cualquier profesional. Muchas veces el liderazgo no consiste en agradar. No, no, no. Consiste en sostener aquello que sabes que es lo correcto. Y en salud pública esto ocurre constantemente.
[00:03:56] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Defender la evidencia científica, hablar de prevención cuando [00:04:00] nadie quiere escuchar, porque esa es la realidad. Promover equidad, luchar por poblaciones vulnerabilizadas, cuestionar sistemas que necesitan mejorar. Y esto también requiere valentía. El liderazgo no siempre recibe aplauso. Muchas veces primero recibe resistencia.
[00:04:18] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tres
[00:04:20] 3. Tu identidad es más que tu profesión
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[00:04:31] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Tu identidad es más importante que tu profesión. Y algo que me encantó del museo es que nunca presentan a Muhammad Ali solamente como un boxeador. era un activista, era humanitario, era defensor de los derechos humanos, era padre, era creyente, servidor. Y nosotros no somos solamente médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros, comunicadores o educadores en salud.
[00:04:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Nuestra profesión es una parte de quienes somos, no toda nuestra identidad. Y cuando confundimos identidad con profesión es que se nos viene encima el burnout. Porque si [00:05:00] nuestro trabajo falla, sentimos que nosotros fallamos. Pero cuando sabemos quiénes somos, el trabajo se convierte simplemente en una manera de expresar nuestros valores.
[00:05:14] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cuatro:
[00:05:15] 4. El éxito no siempre luce como esperas
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[00:05:36] Dra. Beatriz Q. Vallejo: el éxito no siempre luce como imaginabas. Una de las cosas que más me conmovió fue entender que muchas de las decisiones que hicieron famoso a Muhammad Ali parecían un fracaso en el momento en que ocurrieron. Perdió peleas, oportunidades, dinero, pero ganó algo mucho mayor: su legado. Y creo que esto es especialmente importante para quienes trabajan en salud.
[00:05:41] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Yo no sabía que Ali había perdido su licencia de boxeador, creo que fue por cerca de tres años. Y cuando regresó, no ganó la pelea, no ganó el campeonato y tuvo que esperar Y es que muchas veces sentimos que nuestros proyectos avanzan demasiado [00:06:00] lentos, que nadie reconoce el esfuerzo, que los resultados tardan, que sembramos más de lo que cosechamos.
[00:06:07] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Pero los grandes líderes entienden algo, y es que no trabajan únicamente para obtener resultados inmediatos. Trabajan para construir impacto y ese impacto muchas veces florece años después. Qué paciencia tuvo, ¿ah? Y aunque no necesariamente yo estoy de acuerdo con todo lo que ocurrió en su historia o sus decisiones, esa paciencia y esa resiliencia definitivamente que es digna de admirar.
[00:06:37] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cinco:
[00:06:38] 5. Inspirar a otros a encontrar su propósito
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[00:06:38] Dra. Beatriz Q. Vallejo: el liderazgo consiste en inspirar a otros a descubrir su propósito y tal vez, tal vez esa fue la enseñanza más poderosa. Muhammad Ali nunca quiso fabricar seguidores, quiso despertar personas y eso cambia completamente el liderazgo. Un buen líder no crea dependencia, crea autonomía. No busca que todos piensen igual, busca que cada persona encuentre su propia voz.
[00:07:05] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y en salud necesitamos mucho más de eso. Pacientes apoderados, equipos capaces, comunidades resilientes, estudiantes curiosos, colegas que un día ya no necesitan que le digamos qué hacer porque descubrieron su propósito.
[00:07:21] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Mientras recorría el museo, pensaba algo muy sencillo: Muhammad Ali no fue recordado únicamente por ser un boxeador, fue recordado por aquello que decidió defender.
[00:07:33] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y creo que esa es una pregunta maravillosa para cerrar este episodio. Cuando alguien hable de ti dentro de veinte años, ¿qué dirá? ¿Que fuiste un excelente técnico, una excelente técnica o que ayudaste a transformar vidas? Porque al final las personas olvidan muchas de las palabras que dices, pero jamás olvidan cómo las hiciste sentir, con el valor que defendiste aquello en lo [00:08:00] que creías, con el propósito que decidiste vivir.
[00:08:04] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y casualmente eso fue justo la experiencia que tuve en la presentación que fui a hacer a Ken-Kentucky. Fue recibir esa gratitud de que las personas, una vez terminé esa presentación, me decían: "Hace tiempo no me sentía así Yo amo esta profesión y estoy segura que también amas la salud pública, que amas ese trabajo que haces en el día a día.
[00:08:29] Reflexión final: tu legado
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[00:08:29] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y hoy te dejo con esta pregunta. Al igual que Alí seleccionó su propósito: ¿estás persiguiendo el éxito o estás construyendo un legado? El liderazgo no comienza cuando alguien te sigue. Comienza el día en que decides seguir con valentía tu propósito, aunque el camino todavía no está claro. Te exhorto a que dejes tu legado como un profesional diez estrellas [00:09:00]
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