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El entorno humano en salud: cómo tus cinco personas moldean tu práctica clínica

  • Writer: Dra. Beatriz Q. Vallejo
    Dra. Beatriz Q. Vallejo
  • Aug 6
  • 15 min read

Smiling Dr. Beatriz Q. Vallejo in a bright pink blazer seated at a desk in a clean office setting

Autora: Dra. Beatriz Q. Vallejo, EdD, MPHE, MPR

Presidenta de Health Communications Gallery


En este artículo encontrarás:


Estaba facilitando un taller con un grupo de enfermeras en un hospital cuando compartí una frase que suelo llevar a mis conferencias. La sala cambió en cuestión de segundos. Las sonrisas desaparecieron. Algunas personas dejaron de tomar notas. Otras miraron el piso. Unas pocas levantaron la vista al cielo como buscando respuestas.


La frase no era complicada. No era una estadística. No era un diagnóstico difícil. Era simplemente esto:

Eres el promedio de las cinco personas con las que más tiempo compartes.

Lo que ocurrió en esa sala lo he visto repetirse exactamente igual en las últimas tres conferencias que he dado, todas en el ámbito de la salud. Y ese silencio particular, ese que aparece cuando una idea deja de ser teoría y empieza a tocar nuestra vida, me dice que este tema urge. Porque llevamos décadas educando a los profesionales de la salud sobre factores de riesgo: la alimentación, el sueño, la actividad física, el alcohol, el tabaco, el estrés. Y sin embargo, existe un determinante de la salud del que hablamos muy, muy poco: nuestro entorno humano.


Abordé este tema a fondo en el episodio 103 de Comunica Salud. Te invito a escucharlo completo porque la conversación tiene una carga emocional y práctica que ningún texto puede reproducir del todo. Pero aquí quiero desarrollar las ideas con la profundidad que merecen.



¿Por qué una frase sobre "cinco personas" desestabiliza a una sala de clínicos?


La frase se le atribuye a Jim Rohn, empresario, autor y uno de los conferenciantes más influyentes en desarrollo personal del siglo XX. Y cuando la comparto con audiencias de salud, la reacción no es intelectual. Es visceral.


¿Por qué? Porque los profesionales de la salud somos expertos en evaluar el riesgo ajeno. Evaluamos el entorno del paciente, preguntamos por su red de apoyo, exploramos sus relaciones. Pero rara vez nos detenemos a examinar nuestro propio entorno humano con la misma rigurosidad clínica.


Nos volvemos expertos en diagnosticar el ambiente de los demás, pero estamos anestesiados ante nuestro propio entorno.


La mayoría de las personas, cuando escuchan esta frase por primera vez, no piensa en a quién quiere invitar a su vida. Piensa en todo el que quisiera sacar. Y eso ya es información poderosa.


Una vez, al terminar esa presentación, una participante se levantó, fue hacia mí y me dijo algo que llevo en el corazón:

"Yo quisiera tenerla a usted entre mis cinco personas."

Fue uno de los cumplidos más hermosos que he recibido en mi vida. Pero también fue un recordatorio de algo urgente: hay personas en equipos de salud que están hambrientas de un entorno que las eleve, y no saben que pueden construirlo intencionalmente.


La ciencia detrás del contagio en el entorno humano en salud: Christakis, Fowler y las redes sociales humanas


Esto no es filosofía motivacional. Tiene base científica sólida.


Los investigadores Nicholas Christakis y James Fowler demostraron que muchas conductas humanas viajan a través de nuestras redes sociales. La felicidad, el tabaquismo, los hábitos saludables, incluso la obesidad. Y esto no ocurre porque las personas nos obliguen a cambiar. Ocurre porque somos seres sociales y nuestro cerebro aprende observando, imitando y adaptándose.


Las neuronas espejo, ampliamente estudiadas en neurociencia, nos ayudan a comprender las acciones y emociones de quienes nos rodean. Nuestro cerebro no solo procesa lo que vivimos directamente, sino también lo que observa en los demás. Está literalmente diseñado para conectar, para sincronizarse, para aprender del entorno social.


El cerebro no distingue entre contagiarse de un hábito saludable y contagiarse de cinismo. Absorbe lo que el entorno ofrece con mayor frecuencia.


Esto tiene enormes implicaciones para los equipos de salud. Cuando trabajamos en ambientes donde predominan el miedo, el cinismo, el agotamiento crónico o la crítica constante, poco a poco dejamos de notar cuánto nos parecemos a ese ambiente. Y aquí viene la metáfora que uso siempre en mis talleres: es como cuando alguien entra a un salón con un perfume muy fuerte. Al principio dices: "¿Qué fue esto?" Pero después de unos minutos dejas de percibirlo. El perfume sigue ahí. Es que te acostumbraste.


Así es exactamente como funciona la normalización de los ambientes tóxicos en los equipos clínicos.


Cuatro profesionales de la salud conversan en un pasillo hospitalario con expresiones tensas y gestos de confidencia, reflejando un ambiente de rumores y conflicto laboral.
Cuando la comunicación se contamina de rumores y desconfianza, el ambiente de trabajo también se resiente.

¿Qué le hace tu entorno a tu versión profesional?


Quiero que hagas una pausa aquí. No pienses en nadie más. Solo en ti.


Si hicieras hoy una lista de las cinco personas con quienes más tiempo compartes, ¿quiénes aparecerían? Y más importante aún: ¿qué versión de ti emerge cuando estás con esas personas?


¿Eres más creativo, más valiente, más compasivo, más curioso, más capaz? ¿O te conviertes en alguien que vive quejándose, que dejó de soñar, que solo critica, que no va de la protesta a la propuesta sino que se queda en la protesta, que perdió la capacidad de sorprenderse?

"¿Te conviertes en el presidente del comité de las desgracias? ¿Tienes conversaciones vacías que no aportan nada?"

No siempre las personas de nuestro entorno nos hacen daño de forma intencional. A veces, simplemente, normalizamos ambientes que poco a poco van apagando nuestra mejor versión. Y cuando eso sucede en un equipo de salud, las consecuencias no son solo personales. Se transfieren al paciente, al estudiante que nos observa, al colega que está aprendiendo a liderar mirando cómo lo hacemos nosotros.


Lo que normalizamos en nuestro equipo se convierte en el estándar invisible de cómo se trata a los pacientes.


Cómo ampliar tu círculo cuando no puedes cambiar tu entorno inmediato


Una de las cosas que más aprecio de esta conversación es su honestidad práctica. No siempre podemos cambiar nuestro trabajo. No siempre podemos cambiar nuestra familia. No siempre podemos cambiar nuestro equipo. Pero sí podemos ampliar nuestra mesa.


Estas son maneras concretas de hacerlo:



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1. Lee autores que te reten

Busca voces con perspectivas distintas a las tuyas. No para validarte, sino para crecer. Un libro que te incomoda intelectualmente puede ser parte de tus "cinco personas".



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2. Escucha podcasts que eleven tu conversación

El audio tiene un poder particular: te acompaña mientras te mueves, mientras conduces, mientras ejercitas. El contenido que consumes regularmente en ese formato moldea tu vocabulario, tu forma de pensar, tu nivel de aspiración.



Light blue icon of two people with an arrow pointing to a star, surrounded by a dotted circular path

3. Busca mentores activamente

No esperes que la mentoría llegue sola. Identifica a alguien cuya práctica o liderazgo admiras y busca un punto de contacto. Una conversación genuina con la persona correcta puede cambiar la trayectoria de un año.



Green outline icon of four people grouped around a central circle on a black background, suggesting teamwork or community

4. Participa en comunidades de práctica

Esos espacios colectivos donde el crecimiento es el punto de partida, no la excepción, pueden formar parte de tu entorno humano, aunque no sean presenciales ni cotidianos.



Light blue icon of two hands holding a group of three people with a heart at the center on a black background

5. Incluye a quienes ya no están

Las 5 personas también pueden ser 5 voces, 5 libros, 5 maestros, 5 colegas. Puede ser gente que ya no existe, pero que dejó un legado de vida. Cinco ejemplos de vida que guían tus decisiones aunque no estén físicamente presentes.


Herramientas concretas: el ejercicio de las dos listas


Esta es la sección más importante de este artículo, porque aquí pasamos del análisis a la acción.


No quiero que escribas una lista de personas que deberías sacar de tu vida. Eso no es lo más poderoso. Te propongo algo mucho más útil: escribe dos listas.


Lista 1: Las cinco personas con las que más tiempo compartes.

Al lado de cada nombre, escribe una sola palabra. ¿Qué despierta en ti esa persona? ¿Admiración? ¿Coraje? ¿Paz? ¿Aprendizaje? ¿Queja? ¿Miedo? ¿Inspiración? Una palabra por persona. Sin censurarte.


Lista 2: Cinco personas en cuya vida quisieras dejar una huella positiva.

Puede ser un estudiante, un paciente, un compañero de trabajo, un hijo, un familiar, un vecino. No desde el ego ni desde la perfección, sino desde la intención. Desde que decidiste vivir tu vida con propósito.


Cuando hagas las dos listas juntas, algo ocurre. Empiezas a ver no solo quién te influye, sino también quién estás influenciando. Y esa segunda mirada es la que transforma a un profesional de la salud competente en un profesional de diez estrellas.


Profesionales de la salud en conversación genuina en un hospital, representando el entorno humano en salud
El entorno humano de un equipo clínico no figura en ningún protocolo, pero lo determina todo: cómo se comunica, cómo se cuida y cómo se crece dentro de una institución de salud.

Qué significa esto para quienes dirigen sistemas de salud


Hasta aquí hemos hablado del profesional individual. Pero si diriges un hospital, una clínica, una aseguradora, un programa de salud pública, o si tomas decisiones sobre los equipos de trabajo en el sector salud, este tema tiene implicaciones que van mucho más allá de lo personal.


La cultura de un sistema de salud es, en última instancia, el promedio de las dinámicas interpersonales que se permiten, se modelan y se refuerzan en su interior.


Cuando el cinismo se instala en un equipo clínico, no es solo un problema de clima laboral. Es un problema de seguridad del paciente. Un profesional que ha normalizado el agotamiento y la crítica constante toma decisiones distintas, se comunica de manera diferente y percibe al paciente de una forma que compromete la calidad de la atención.


Las instituciones que invierten en cultivar entornos humanos saludables, que cuidan quiénes son los modelos a seguir dentro del equipo, que seleccionan líderes no solo por competencia técnica sino por su capacidad de elevar a quienes los rodean, están invirtiendo directamente en resultados clínicos y en la experiencia del paciente.


Algunas preguntas para la reflexión institucional:


  • ¿Quiénes son las "cinco personas" que más influyen en la cultura de tu organización? ¿Las has seleccionado con intención?

  • ¿Qué conductas se están contagiando hacia abajo en la jerarquía clínica? ¿Son las que quieres replicar?

  • ¿Tus líderes intermedios saben que están siendo observados constantemente por sus equipos y estudiantes, y que están modelando mucho más que protocolos?

  • ¿Tiene tu organización espacios formales donde los profesionales puedan reflexionar sobre su entorno humano y su bienestar relacional?


La seguridad psicológica de un equipo clínico no se decreta en una política. Se construye conversación a conversación, reunión a reunión, decisión a decisión. Y siempre empieza desde quién está al frente.


Te invito a un ejercicio sencillo


Antes de terminar de leer este artículo, quiero pedirte algo. Cierra los ojos por un momento, o simplemente detén el scroll.


Piensa en la última semana de trabajo. En las conversaciones que tuviste con tu equipo, con tus pacientes, con tus estudiantes. ¿Qué dejaste en ellos? ¿Qué sembraste, aunque no lo supieras?


Ahora te hago la pregunta que me hago yo misma con regularidad: ¿Soy yo una de esas cinco personas que alguien quisiera tener en su vida? No desde la arrogancia, sino desde la responsabilidad. Desde el compromiso de que cada conversación deje una huella digna.


El promedio que tú eres para otros


Estaba presentando en un congreso en Louisville, Kentucky, cuando me escribió una exestudiante mía de doctorado, colega con quien luego he tenido la oportunidad de hacer colaboraciones. Estaba allí representando al Departamento de Salud de Puerto Rico. Tan pronto me vio, me dijo:

"Mi bebé tiene siete meses. Recuerdo perfectamente el momento en que me dijiste que con mi niña venía la abundancia."

Yo estaba muy emocionada de escucharla. Porque en muchas ocasiones no tenemos idea de cómo nuestras palabras impactan en ese momento histórico, en ese momento preciso, a las personas. Ella recordaba exactamente dónde estaba, qué sentía, y lo que le dijeron. Siete años después.


Las personas siempre van a recordar cómo las hiciste sentir.


Eso es lo que me llevo de cada conferencia, de cada conversación difícil en un pasillo de hospital, de cada clase universitaria: no somos solo receptores de influencia. Somos fuentes de influencia. Y cada estudiante que nos observa está aprendiendo mucho más que contenido. Está aprendiendo cómo se lidera, cómo se escucha, cómo se trata a las personas, cómo se comunica efectivamente bajo presión.


Jim Rohn tenía razón con su frase. Pero yo le añadiría una segunda parte: no eres solo el promedio de las cinco personas con las que compartes. Eres parte del promedio emocional, profesional y humano de quienes caminan contigo. Y esa sí es una responsabilidad enorme.


Y también, cuando la asumes con intención, es lo que te hace un profesional de diez estrellas.


Las conversaciones que cambian una vida casi siempre empiezan entre dos personas que deciden crecer juntas. Que esta sea una de ellas.


Si este artículo resonó contigo, compártelo con alguien de tu equipo, con un colega, con tu directora de enfermería, con quien lidera tu clínica. Porque las ideas que transforman las culturas organizacionales siempre empiezan con alguien que decide compartirlas.



Lee la transcripción completa del episodio 103 de Comunica Salud aquí:


103. Por qué el cinismo se contagia en tu equipo de salud (y cómo frenarlo)

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[00:00:00] Introducción: la huella que dejamos

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[00:00:00] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cada conversación deja una huella. Cada reunión de equipo también. Cada estudiante que nos observa está aprendiendo mucho más que contenido. Está aprendiendo cómo se lidera, cómo se escucha, cómo se trata a las personas, cómo se comunica efectivamente bajo presión. Y quizás nunca sepas cuántas vidas cambiamos, pero seguramente son muchas más de las que tú puedes imaginar. [00:01:00]


[00:01:37] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Hoy quiero comenzar con una oración que probablemente has escuchado antes:



[00:01:43] El promedio de las cinco personas (Jim Rohn)

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[00:01:43] Dra. Beatriz Q. Vallejo: eres el promedio de las cinco personas con la que más tiempo compartes o las cinco personas que te rodean. Y esta oración se le atribuye a Jim Rohn, que fue un empresario, autor y uno de los conferenciantes de desarrollo personal más influyentes del siglo veinte.



[00:02:01] Por qué esta frase incomoda a las audiencias

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[00:02:01] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Por qué traigo este tema? Porque por algún motivo, en las pasadas, en las últimas tres conferencias que he dado, me ha llegado esta oración a la mente, la he compartido. Esto ha sido todas las conferencias en el ámbito de la salud y ha ocurrido exactamente lo mismo. La sala cambia, las sonrisas desaparecen, las personas dejan de tomar nota y empiezan a mirar el piso, otras levantan la vista buscando respuestas en el cielo.


[00:02:35] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y casi siempre sucede un silencio muy particular. Ese silencio que aparece cuando una idea deja de ser teoría y empieza a tocar nuestra vida Una vez, recientemente, una participante se levantó, fue donde mí y me dijo algo que yo agradezco y que jamás olvidaré:



[00:02:55] "Quisiera tenerla entre mis cinco personas"

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[00:02:55] Dra. Beatriz Q. Vallejo: "Yo quisiera tenerla a usted entre mis cinco personas".


[00:02:58] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y ese ha sido uno de los cumplidos más [00:03:00] hermosos que yo he recibido en mi vida. Pero esta no es la reacción habitual. La mayoría de las personas no piensa o no pensamos a quién queremos invitar a nuestras vidas. Pero entonces escuchamos esta frase y sí pensamos en todo el que queremos sacar. Nos quedamos con cara de teléfono ocupado pensando: "Dame un segundito, pero ¿de quién yo me estoy rodeando?"


[00:03:24] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y como profesionales de la salud, nosotros nos encanta hablar muchísimo de factores de riesgo: la alimentación, el sueño, la actividad física, el alcohol, el tabaco, el estrés. Pero



[00:03:34] El entorno humano como determinante de salud

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[00:03:34] Dra. Beatriz Q. Vallejo: existe un determinante de la salud del que hablamos muy poco y es nuestro entorno humano. Las personas con las que convivimos modifican nuestras conversaciones, nuestras experiencias, nuestro lenguaje.


[00:03:50] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Oye bien, nuestro nivel de optimismo, nuestra manera de resolver o de traer conflictos, [00:04:00] incluso nuestra capacidad de cuidar a otros. Y la ciencia lleva años estudiando este fenómeno. Hay dos investigadores,



[00:04:11] La ciencia: Christakis, Fowler y las redes sociales

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[00:04:11] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Nicholas Christakis y James Fowler, que demostraron que muchas conductas humanas viajan a través de nuestras redes sociales.


[00:04:19] Dra. Beatriz Q. Vallejo: La felicidad, el tabaquismo, incluso la obesidad, los hábitos saludables, las emociones. Y esto no es porque las personas nos obliguen, sino porque somos seres sociales y nuestro cerebro aprende observando, imitando, adaptándose. Y esto ha sido más que estudiado desde la neurociencia. Las neuronas espejo nos ayudan a comprender las acciones y emociones de quienes nos rodean.



[00:04:47] El cerebro está diseñado para conectar

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[00:04:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Así que nuestro cerebro está diseñado para conectar, no para vivir aislado. Lo importante es preguntarnos con quién yo quiero [00:05:00] conectar. Por eso, cuando trabajamos en ambientes donde predomina el miedo, el cinismo, el agotamiento o la crítica constante, poco a poco dejamos de notar cuánto nos estamos pareciendo a ese ambiente.


[00:05:15] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Porque esto sucede lentamente y



[00:05:18] Metáfora del perfume: nos acostumbramos al ambiente

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[00:05:18] Dra. Beatriz Q. Vallejo: vamos a hacer una metáfora. Esto es como cuando alguien entra con un perfume bien fuerte a un salón y tú dices: "Anda pa'l cará, ¿qué fue esto?" Pero después de unos minutos tú dejas de percibirlo. Pero el perfume sigue ahí, es que te acostumbras. Así que me encantaría hacerte una pregunta y quiero que por unos segundos no pienses en más nadie, solamente en ti.



[00:05:43] Ejercicio: haz tu lista de cinco personas

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[00:05:43] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Si tú hicieras hoy una lista de las cinco personas con quien más tiempo compartes o esas cinco personas que te rodean o esas cinco personas que has seleccionado para compartir tu vida, ¿quiénes aparecerían? ¿Qué te [00:06:00] aporta esta, estas personas a tu desarrollo personal, a tu desarrollo profesional? ¿Qué versión de ti aparece cuando estás con estas cinco personas?


[00:06:14] Dra. Beatriz Q. Vallejo: ¿Eres más creativo, más creativa, más valiente, más compasiva, más compasivo, más curioso, más capaz? ¿Salvas al mundo o te conviertes en alguien que vive quejándose, que dejó de soñar, que solo critica, que no va de la protesta a la propuesta, sino que se queda en la protesta, que perdió la capacidad de sorprenderse?


[00:06:38] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cuando estás alrededor de estas personas, ¿te conviertes en el presidente del comité de las desgracias? ¿Tienes conversaciones vacías que no aportan nada cuando estás con estas personas?



[00:06:52] No siempre nos hacen daño, pero normalizamos ambientes

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[00:06:52] Dra. Beatriz Q. Vallejo: No siempre las personas nos hacen daño. A veces simplemente normalizamos ambientes que poco a poco [00:07:00] van apagando nuestra mejor versión. Y aquí viene una próxima pregunta: ¿ eres tú una de esas cinco personas más importantes o una de esas cinco personas que transforma la vida de alguien? ¿ Qué alguien? Un estudiante, un paciente, un hijo, un compañero, un vecino, un familiar, tu amigo, tu colega


[00:07:24] Dra. Beatriz Q. Vallejo: La mamá de la escuela de, de tu hija. ¿Por qué es importante? Porque esta persona puede estar construyendo su manera de comunicarse observándote cada día sin que tú lo sepas. Así que



[00:07:39] Elige intencionalmente nuevas influencias

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[00:07:39] Dra. Beatriz Q. Vallejo: elige intencionalmente nuevas influencias. No siempre podemos tra-- cambiar nuestro trabajo. No siempre podemos cambiar nuestra familia.


[00:07:47] Dra. Beatriz Q. Vallejo: No siempre podemos cambiar nuestro equipo. Pero sí podemos ampliar nuestra mesa. Podemos leer autores que nos reten, que nos encanten, que tengan un punto de vista distinto al nuestro. Podemos [00:08:00] escuchar pódcast que eleven nuestra conversación. Podemos buscar mentores, participar en comunidades. By the way, que anoche estaba en una muy bonita de mujeres donde creer sea la norma, porque las cinco personas también pueden ser cinco voces, cinco libros, cinco maestros, cinco colegas.


[00:08:20] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Oye, puede ser gente que no existe ya, gente que, que murió, pero dejó un legado de vida. Cinco ejemplos de vida. Y sobre todo,



[00:08:29] Conviértete en buena influencia para otros

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[00:08:29] Dra. Beatriz Q. Vallejo: te invito a convertirte en esa buena influencia para otros. Como profesionales de la salud tenemos una enorme responsabilidad. Nosotros no solamente transmitimos información, transmitimos esperanza, calma, seguridad, curiosidad, respeto.


[00:08:46] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Cada conversación deja una huella. Cada reunión de equipo también. Cada estudiante que nos observa está aprendiendo mucho más que contenido. Está aprendiendo cómo se lidera, cómo se escucha, [00:09:00] cómo se trata a las personas, cómo se comunica efectivamente bajo presión. Y quizás nunca sepas cuántas vidas cambiamos, pero seguramente son muchas más de las que tú puedes imaginar.



[00:09:18] Historia: el congreso en Louisville

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[00:09:18] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Estaba en un congreso haciendo una presentación en Louisville, Kentucky, y casualmente me escribe una exestudiante mía de doctorado, colega también con la que he tenido la oportunidad luego de hacer algunas colaboraciones y casualmente estaba allí representando al Departamento de Salud de Puerto Rico.


[00:09:43] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y, yo siempre digo: las personas siempre van a recordar cómo las hiciste sentir. Y ella tan pronto me vio, me dijo: " Mi bebé tiene siete meses, Recuerdo perfectamente el momento en que me dijiste que con mi niña venía la abundancia". [00:10:00] Que yo, yo estaba muy, muy, muy emocionada de escucharla, porque en muchas ocasiones, mira, y se los digo y me da sentimiento, en muchas ocasiones nosotros no tenemos idea cómo nuestras palabras impactan en ese momento histórico, en ese momento preciso a la gente.


[00:10:19] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Así que le agradezco a ella también tener esa palabra de vuelta hacia mí y agradecerme. Y



[00:10:25] Ejercicio final: las dos listas

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[00:10:25] Dra. Beatriz Q. Vallejo: yo quiero dejarte con un ejercicio. No escribas una lista de personas que deberías sacar de tu vida, no, haz algo mucho más poderoso. Escribe dos listas. En la primera, esas cinco personas con las que pasas más tiempo.


[00:10:40] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y al lado de ese nombre escribes una palabra. ¿Qué despierta en ti esa persona? ¿Despierta admiración, coraje, paz, aprendizaje, queja, miedo, inspiración? Escribe una segunda lista: cinco personas en cuya vida tú quisieras dejar una [00:11:00] huella positiva. Y esto no es porque eres perfecto, no es porque tienes ego, es porque tú has decidido vivir tu vida con intención, con propósito.


[00:11:11] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y al final, quizás Jim Rohn tenía razón cuando, cuando escribió la oración, pero



[00:11:18] La segunda parte de la frase de Jim Rohn

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[00:11:29] Dra. Beatriz Q. Vallejo: yo le hubiese añadido una segunda parte. No eres solo el promedio de las cinco personas con las que compartes también, eres parte del promedio emocional, profesional y humano de quienes caminan contigo. Y esa sí es una responsabilidad enorme y eso también te hace un profesional diez estrellas.



[00:11:42] Cierre: comparte esta reflexión

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[00:11:42] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y si esta reflexión llegó a tu corazón, compártela con alguien que forme parte de ese círculo, porque las conversaciones que cambian una vida casi siempre empiezan entre dos personas que deciden, crecer juntas.


[00:11:56] Dra. Beatriz Q. Vallejo: Y yo te hablo [00:12:00] pronto


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